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La complejidad de las ciudades modernas y cómo obliga a repensar las estrategias de planificación y gestión, en Espacio NAN

En el marco del evento Espacio NAN, organizado el pasado 14 de marzo en el Hub de XTalento de Fundación ONCE, la presentación de Tono Fernández, representante de IDOM, nos habló de su enfoque sobre el desarrollo urbano sostenible.

Comenzó con unas reflexiones iniciales y una pregunta fundamental: ¿qué tipo de ciudades queremos para el futuro? Ante la proyección de que el 70% de la población mundial habitará en entornos urbanos para el año 2050, la necesidad de repensar nuestras metrópolis se vuelve apremiante. «Nos enfrentamos a una encrucijada: ¿construiremos ciudades excluyentes o espacios inclusivos que abracen la diversidad?», planteó.

Abordando la complejidad urbana desde la ciencia y un enfoque transdisciplinar

Para comprender los desafíos a los que nos enfrentamos, Fernández recurrió a la obra de eminentes científicos como Joseph Tinker y Geoffrey Weiss. Estos expertos han analizado el colapso de civilizaciones pasadas y los principios universales que rigen el crecimiento de los sistemas complejos. «La complejidad de las ciudades modernas nos obliga a repensar nuestras estrategias de planificación y gestión», señaló Fernández.

La solución, según explicó, radica en adoptar un enfoque transdisciplinario en la planificación urbana. «No podemos abordar los desafíos urbanos desde una sola perspectiva», enfatizó. E instó a los profesionales a trascender las barreras disciplinarias y colaborar en la búsqueda de soluciones integrales que aborden los aspectos económicos, sociales y ambientales del desarrollo urbano.

Pilares para las ciudades del futuro

Fernández propuso cuatro pilares fundamentales para el desarrollo de ciudades sostenibles e inclusivas: sostenibilidad en todas sus dimensiones, conexión, eficiencia y habitabilidad. Vamos a adentrarnos un poco más en ellos. 

Sostenibilidad en todas sus dimensiones

Este primer pilar abarca la sostenibilidad económica, medioambiental y social. En términos económicos, implica la creación de modelos urbanos que fomenten el desarrollo económico equitativo y sostenible, promoviendo la generación de empleo y el crecimiento de sectores clave como la tecnología limpia y la economía circular

En cuanto a la sostenibilidad medioambiental, se trata de diseñar ciudades que minimicen su impacto en el entorno natural, promoviendo prácticas de construcción ecológica, la conservación de espacios verdes y la reducción de emisiones contaminantes. 

Además, la sostenibilidad social implica garantizar el acceso equitativo a servicios básicos, la inclusión de todas las comunidades y la promoción de la igualdad de oportunidades para todos los ciudadanos.

Conexión

El segundo pilar se refiere a la importancia de establecer conexiones eficientes y accesibles dentro de las ciudades. Esto incluye la planificación de redes de transporte público integradas y sostenibles, la creación de infraestructuras digitales para garantizar la conectividad y el acceso a la información, así como el diseño de espacios públicos que fomenten la interacción social y la integración comunitaria.

Eficiencia

La eficiencia es otro pilar fundamental para las ciudades del futuro. Se trata de optimizar el uso de recursos como el agua, la energía y los materiales de construcción, buscando reducir al mínimo los desperdicios y las emisiones. 

Esto implica la implementación de tecnologías innovadoras, la adopción de prácticas de construcción sostenible y la promoción de la eficiencia energética en todos los aspectos de la vida urbana.

Habitabilidad

Por último, el pilar de la habitabilidad se centra en crear entornos urbanos que sean inclusivos, seguros y confortables para todos sus habitantes

O lo que es lo mismo, garantizar el acceso a viviendas dignas y asequibles, la creación de espacios verdes y recreativos que mejoren la calidad de vida, así como la promoción de una cultura urbana basada en el respeto, la diversidad y la inclusión.

Y es que, tal como explicó Fernández, «la habitabilidad urbana no solo implica tener un techo sobre la cabeza, sino también garantizar el acceso equitativo a servicios básicos, espacios verdes y oportunidades de desarrollo«.

Ejemplos prácticos

Para ilustrar sus argumentos, Tono presentó en su ponencia una serie de proyectos innovadores en diferentes contextos urbanos y naturales. 

  • Intervenciones en áreas metropolitanas: Uno de los proyectos destacados fue una intervención en una gran metrópoli, donde se propuso la revitalización de un barrio degradado mediante la creación de espacios públicos accesibles, áreas verdes y equipamientos comunitarios. Esta iniciativa tenía como objetivo promover la cohesión social y mejorar la calidad de vida de los residentes urbanos.
  • Regeneración urbana en zonas rurales: Fernández también compartió un proyecto innovador de regeneración urbana en una zona rural, donde se buscaba revitalizar un antiguo centro histórico en declive. El plan incluía la restauración de edificios patrimoniales, la creación de espacios culturales y la implementación de infraestructuras sostenibles. Esta iniciativa tenía como objetivo conservar el patrimonio local y fomentar el turismo rural como motor económico.

Ambos ejemplifican el enfoque integral y orientado hacia la comunidad que propone Fernández, demostrando cómo la planificación urbana inclusiva puede transformar positivamente tanto entornos urbanos densamente poblados como áreas rurales en declive.

Tecnología y transformación urbana

El ponente exploró el papel transformador de la tecnología en el diseño urbano. Desde la planificación física hasta la gestión de recursos y la educación, la tecnología ofrece herramientas poderosas para repensar y mejorar la experiencia urbana. «La innovación tecnológica debe estar al servicio de la inclusión y la sostenibilidad», enfatizó Fernández.

Finalmente, hizo un llamado a incorporar la estética urbana como un elemento central en el diseño de las ciudades del futuro. «La belleza no es un lujo, sino un derecho fundamental de todos los ciudadanos», afirmó. Abogó por un enfoque equilibrado que combine la innovación tecnológica con la sensibilidad estética para crear entornos urbanos que inspiren y enriquezcan la vida de sus habitantes.

IDOM fue además el ganador de un Premio NAN 2021 al mejor proyecto de rehabilitación y reforma, con su reforma integral de Torre Bizkaia de Bilbao.

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