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La economía circular inclusiva en la «Smart City»

CARMEN FERNÁNDEZ HERNÁNDEZ
Arquitecta Técnica especialista en Accesibilidad Universal. Inició su labor profesional como directora de obras y como calculista de estructuras. Cuenta con 28 años en la Fundación ONCE en el campo de la accesibilidad universal, realizando acciones dirigidas a fomentar el diseño para todas las personas y actividades específicas de sensibilización y formación a nivel nacional e internacional, redacción de diferentes publicaciones, coordinación de premios y organización de eventos accesibles.

La implementación de tecnologías inteligentes accesibles, la utilización de energías renovables y la promoción de buenas prácticas de Economía Circular Inclusiva son ejemplos de cómo las Smart Cities pretenden reducir los impactos ambientales y energéticos provocados por el crecimiento urbano; contando con los “actores” principales, que son todas las personas sin excepción, y con los debidos “papeles”: la formación medioambiental y los procesos de participación ciudadana.

La evolución de las ciudades a lo largo de la historia ha sido un proceso fascinante y complejo que ha culminado en el concepto de las Smart Cities o ciudades inteligentes. Estas ciudades del futuro están diseñadas para ser más sostenibles, eficientes y accesibles para toda la ciudadanía. Una de las principales impulsoras de esta transformación es la Agenda 2030 de las Naciones Unidas, que busca abordar desafíos globales como el cambio climático y la desigualdad social.

La Economía Circular Inclusiva en la Smart City
Las Smart Cities utilizan apps, sensores, sistemas de control, inteligencia artificial y análisis de datos para optimizar y agilizar la gestión de los servicios urbanos. Imagen: Shutterstock

En el corazón de esta evolución se encuentra la Economía Circular Inclusiva, que promueve la reutilización y el reciclaje de recursos para minimizar los desperdicios que se generan. Esto no sólo beneficia al medio ambiente, sino que también crea oportunidades en otros ámbitos como la industria, la formación, el mercado laboral y otros, en los que se incluye a las personas con discapacidad. La accesibilidad es un elemento fundamental en las Smart Cities, asegurando que todos los ciudadanos y ciudadanas, independientemente de sus capacidades, puedan disfrutar de los servicios y las infraestructuras de las ciudades.

La tecnología como eje vertebrador

Desde su conformación inicial hasta el actual modelo de Smart City, la evolución de las ciudades ha sufrido importantes consecuencias energéticas y medioambientales como resultado de las modificaciones y transformaciones llevadas a cabo en los cambios en la planificación urbana, el diseño de las infraestructuras, el uso de los recursos y la gestión urbana a lo largo de los años. Pero si hay un elemento que ha modificado significativamente cómo las ciudades consumen y gestionan sus recursos, ese ha sido la tecnología. Los cambios clave que se han llevado a cabo tienen que ver con:

Consumo energético y eficiencia

Antes, la generación de energía se realizaba con combustibles fósiles que provocaban altos niveles de contaminación y emisión de gases de efecto invernadero. Las actuales Smart Cities utilizan tecnologías energéticas más limpias y eficientes y energías renovables, como los paneles solares y las turbinas eólicas, con lo que minoran el uso de los combustibles fósiles y reducen las emisiones.

Movilidad sostenible

El uso descontrolado del vehículo provocaba una fuerte congestión del tráfico, un aumento del ruido y altos niveles de contaminación del aire en las sociedades pasadas. Las actuales Smart Cities priorizan la movilidad sostenible, potenciando el uso del transporte público eficiente, el traslado colectivo, la adquisición de vehículos eléctricos, soluciones de movilidad compartida, el uso de la bicicleta y el desplazamiento a pie. Esto reduce las emisiones, descongestiona el tráfico y mejora la salud física y mental de las personas.

Gestión inteligente de residuos

Hasta hace poco tiempo, la gestión de residuos no estaba muy trabajada y se limitaba a la acumulación de basura y residuos en vertederos y zonas reservadas, así como a través de vertidos directos a ríos y mares, incluso al propio terreno mediante fosas. Las Smart Cities han puesto en marcha novedosos sistemas inteligentes de gestión de los residuos, como la recogida selectiva, la reducción, el reciclaje, la reutilización, la segunda vida de los productos y la gestión de residuos orgánicos con el objetivo de reducir el impacto que la basura y los residuos provocan en el medio ambiente.

Eficiencia energética en los edificios

Se estima que el 50% de la contaminación en las ciudades es responsabilidad de los edificios y varía en función del tipo y diseño. Por la falta de espacio, se ha pasado de construir pequeños edificios a grandes rascacielos, produciendo un aumento del “efecto de isla urbana”, fenómeno por el cual las ciudades son unos grados más calidos que las zonas rurales (Sanchis A., 2021). Las actuaciones ineficaces y el uso de tecnología ineficiente generan un elevado consumo energético.

Las Smart Cities han promovido el desarrollo de marcos normativos que regulan los estándares tradicionales de construcción y fabricación por otros que promueven la sostenibilidad a lo largo de todo el proceso de construcción, desde el propio diseño, los materiales, la puesta en obra, el uso y el mantenimiento. También han potenciado la renovación y rehabilitación de los edificios existentes y el uso de tecnologías energéticas eficientes con la iluminación LED, sistemas de control y automatización, climatización por aerotermia, reutilización del agua… con el objetivo de reducir el consumo energético y la contaminación.

Tecnología para la gestión urbana

La falta de tecnología en las ciudades tradicionales hacía más difícil la gestión eficiente de los servicios que estas ofrecían, ya que todo se debía realizar de forma manual. Las Smart Cities utilizan apps, sensores, sistemas de control, inteligencia artificial y análisis de datos para optimizar y agilizar la gestión de los servicios urbanos, proporcionando un ahorro en el uso de recursos, reducción de la huella ecológica, rentabilizando los tiempos y mejorando la calidad de vida de los residentes.

Espacios verdes y biodiversidad

En el pasado, el crecimiento urbano requería mayor ocupación de suelo que, junto con el elevado coste, la especulación y los procesos de construcción que reducían las infiltraciones y eliminaban el agua almacenada en el suelo, dieron como resultado la ausencia de zonas verdes y la destrucción de la vegetación. En la actualidad, las Smart Cities promueven mejorar la imagen urbana integrando espacios verdes, zonas de arbolado y parques urbanos inclusivos, que disminuyen la contaminación de la atmósfera y potencian la biodiversidad, mejorando la salud mental de los ciudadanos con la reducción de la depresión, así como el descenso de tasas de mortalidad y morbilidad.

Cuidando el planeta y a los colectivos vulnerables que viven en él

La economía circular inclusiva en la "Smart City"
Las Smart Cities han puesto en marcha novedosos sistemas inteligentes de gestión de los residuos, con el objetivo de reducir el impacto que la basura y los residuos provocan en el medio ambiente. Imagen: Shutterstock.

La evolución hacia las Smart Cities busca paliar las negativas consecuencias mencionadas y, para ello, plantea llevar a cabo prácticas más sostenibles y eficientes en todo lo relacionado con los recursos naturales existentes, la energía y la gestión urbana de las ciudades. Adaptarse a los principios de la Economía Circular Inclusiva puede ser la clave para dotar a las ciudades de una inteligencia al 100%, siendo conscientes de que la tecnología debe ser accesible para todas las personas y estar al servicio de la ciudad y del ciudadano, y no al revés.

La economía circular busca reducir el impacto ambiental que produce la fabricación, uso y desecho de materiales, dándoles una mayor vida útil. Para ello, lo que plantea es abandonar el actual modelo lineal de “usar y tirar” por otro modelo más innovador y considerado con el medio ambiente, “las 7 R”, centrado en reducción, reutilización, reparación y reciclado. Este modelo ofrece una segunda vida a los productos y mejora la situación del planeta.

«Las Smart Cities utilizan apps, sensores, sistemas de control, inteligencia artificial y análisis de datos para optimizar y agilizar la gestión de los servicios urbanos»

La Economía Circular Inclusiva va más allá y, además de centrarse en un modelo circular de producción sostenible, cuenta con las personas con discapacidad ofreciendo incorporación, formación y empleo. La Economía Circular Inclusiva es un modelo con una doble intención. Por un lado, tiene una función medioambiental, la de preservar el mundo y mantener el equilibrio natural del planeta, ya que es de donde salen todos los recursos que se necesitan para poder vivir.

Por otro lado, tiene una función social, generando un alto impacto poblacional, pues no sólo cuenta con las personas como medida de solución, sino que incluye a todos los sectores más vulnerables de la ciudadanía, como las personas mayores, las personas con discapacidad y las personas en riesgo de exclusión, aprovechando sus capacidades y su talento, abriendo una puerta hacia un empleo digno y de calidad que puede resultar muy interesante y rentable para las empresas.

La inclusión en toda su extensión

La Economía Circular Inclusiva es un nuevo punto de vista económico con el objetivo de armonizar y combinar los principios de la economía circular con el fomento de la inclusión social y la equidad. La economía circular en sí misma se concentra en minimizar los residuos y desperdicios y maximizar la importancia de los recursos en periodos de uso continuo.

La Economía Circular Inclusiva no considera únicamente el tema de la sostenibilidad, sino que avanza y da un paso más al poner en el punto de mira los temas sociales y todos los aspectos relacionados con las personas, asegurando de esta manera que los beneficios ocasionados por este punto de vista sean compartidos por todos los segmentos de la socieda e incluyendo aquellos que históricamente han sido marginados o han estado excluidos.

«La Economía Circular Inclusiva, además de centrarse en un modelo circular de producción sostenible, cuenta con las personas con discapacidad ofreciendo incorporación, formación y empleo»

La sostenibilidad no sólo debe considerar el cuidado del entorno, promoviendo la reducción de residuos, priorizando el reciclaje y suscitando la reutilización de los productos, sino que debe añadir el tema de la inclusión en toda su extensión, como forma de crear empleo y puestos de trabajo de calidad para personas con discapacidad y en riesgo de exclusión y como medio para aumentar la autoestima, fomentar la autonomía personal y mejorar la salud mental, consiguiendo un impacto positivo y regenerativo del tejido social, económico y empresarial.

Principios de la Economía Circular Inclusiva

La economía circular inclusiva en la "Smart City"
Vivimos en un planeta en el que los recursos naturales a los que hay acceso son limitados. Por ello, hay que optimizar su uso. Imagen: Shutterstock_

La Economía Circular Inclusiva es un paso más dentro de la tendencia actual en el mundo de la economía circular, que apuesta por un modelo de negocio con una triple función (económica, ambiental y social) para garantizar la sostenibilidad a futuro a todas las personas del planeta. Sus principios son:

1)Preservar el capital natural

Hacer uso de los recursos naturales, como las mareas, el viento y el sol, ya que se restauran de forma natural más rápidamente e impactan menos en el medio ambiente.

2)Participación inclusiva

La economía circular genera todo tipo de oportunidades para incluir a las personas con discapacidad en el ámbito laboral. Las personas con discapacidad son un excelente activo al que las empresas no deberían renunciar.

Su fuerte compromiso y su motivación, sus diferentes formas de actuar y ver las cosas les convierten en trabajadores muy eficientes y generadores de un buen clima laboral. Las empresas que cuentan en sus plantillas con personas con discapacidad fomentan la sostenibilidad y la inclusión social sin renunciar a la rentabilidad.

3)Optimizar el uso de los recursos

Vivimos en un planeta en el que los recursos naturales a los que hay acceso son limitados y con posibilidad de agotarse (agua dulce, gas, petróleo, …). Por ello, hay que optimizar su uso y llevar a cabo acciones que garanticen la reducción, el reciclaje y la reutilización.

4)Priorizar la accesibilidad

En el modelo lineal de economía prima la rapidez y la apariencia y existen muchas trabas y barreras para que las personas con discapacidad accedan al mercado laboral. Prejuicios, sesgos inconscientes, formación e información o la falta de accesibilidad, tanto física como mental, frenan la contratación de personas con discapacidad por parte de las empresas.

Por el contrario, la Economía Circular Inclusiva apuesta por aprovechar el talento y la oportunidad que ofrecen las personas con discapacidad. La accesibilidad universal es la herramienta para garantizar que las personas con discapacidad participen plenamente y con seguridad en el mundo laboral en igualdad de condiciones.

5)Disminución del impacto medioambiental

La clave para cuidar el medio ambiente es reducir la cantidad de residuos que generamos. Se debe disminuir la emisión de gases de efecto invernadero y CO2 a la atmósfera que aumentan la polución y contaminación en las ciudades y dañan la capa de ozono, causando un gran impacto en las personas.

6)Reparación de productos

En general, todos los productos, y fundamentalmente los mecánicos y tecnológicos, con el tiempo se estropean. Pero también es habitual que, por cuestiones de moda y marketing, se sustituyan aún estando en funcionamiento o se desechen sin intentar repararlos. Un simple arreglo o un cambio de pieza pueden mantenerlos en funcionamiento durante más tiempo. Esta acción contribuye a mantener la circularidad de toda la economía.

Es importante evitar que un producto que aún puede funcionar termine en la basura anticipadamente, se deben primar las reparaciones y el uso en segunda mano. Además, con estas actividades se generaría un buen número de puestos de trabajo inclusivos.

7)Apuesta por la alargaescencia

Debe primar la alargaescencia, que aboga por alargar el uso de los productos con eficiencia y corrección, sobre la obsolescencia programada, que pone fecha de caducidad o uso a los productos e invita a cambiar y consumir con rapidez. De esta forma, se reduce la cantidad de residuos.

Además, a la hora de crear productos y servicios, se optará por el ecodiseño que se basa en prácticas que van desde el uso de materiales biodegradables a consentir que las piezas defectuosas puedan sustituirse o repararse para prolongar la vida útil del producto. Se trata de que las personas tengan menos cosas, pero sean más duraderas y respetuosas.

Para llevar a cabo todas estas cuestiones es fundamental involucrar a toda la ciudadanía y contar con su participación. Esta actividad debe tener una concepción global y abarcar a toda la diversidad de la población sin dejar fuera a las personas con discapacidad, que también tienen el derecho y la obligación. Contando que la formación y concienciación en la materia también debe hacerse de forma accesible para llegar a todas las personas.

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