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Aplicación de los ODS al desarrollo sostenible en arquitectura y construcción

Los Objetivos de Desarrollo Sostenible (ODS) son una serie de metas adoptadas por la Asamblea General de las Naciones Unidas, establecidas en 2015 e incluidas en la Agenda 2030, con el fin de abordar los desafíos globales como erradicar la pobreza, luchar contra la desigualdad y la injusticia y frenar el cambio climático.

En el contexto de la arquitectura, algunos de estos objetivos juegan un papel crucial al guiar las prácticas hacia un enfoque más sostenible y responsable.

Y es que, en la era actual, la arquitectura y la construcción enfrentan el desafío de responder a las demandas de un mundo en constante cambio, mientras se abordan preocupaciones cruciales como la sostenibilidad y el desarrollo equitativo para avanzar hacia un futuro más resiliente y respetuoso con el medio ambiente. Algo a contemplar desde la planificación hasta la ejecución de proyectos arquitectónicos, por lo que estos objetivos ofrecen directrices vitales para abordar los desafíos globales y locales de manera integral.

Al adoptar enfoques holísticos que consideren no solo la funcionalidad y estética de los edificios, sino también su impacto social y ambiental, los profesionales del sector pueden contribuir significativamente a la consecución de los objetivos globales de desarrollo sostenible. Es fundamental que la arquitectura abrace su papel como agente de cambio positivo y trabaje hacia un futuro donde las ciudades sean espacios inclusivos y habitables para todos.

¿Qué ODS están relacionados con la arquitectura?

La arquitectura sostenible se centra en crear espacios habitables que minimicen el impacto ambiental y promuevan la equidad social y económica. Los ODS relacionados con la misma proporcionan un marco global para abordar cuestiones fundamentales como:

  1. Ciudades y comunidades sostenibles (ODS 11) 
  2. Acción por el clima (ODS 13) 
  3. Producción y consumo sostenible (ODS 12)
  4. Vida de ecosistemas terrestres (ODS 15)
  5. Industrialización, Innovación e infraestructuras (ODS 9)
  6. Energía Asequible y No Contaminante (ODS 7)

Vamos a enfocarnos mayormente (pero no solo) en estos 6 puntos, que son los que más afectan a la arquitectura y el sector de la construcción, así como a aportar algunos ejemplos de buenas prácticas. 

Ciudades y Comunidades Sostenibles (ODS 11)

El objetivo es que de cara al año 2030 se haya mejorado la urbanización inclusiva y sostenible, fortaleciendo la planificación participativa y la gestión de asentamientos humanos. De esta manera, se pretende proteger el patrimonio cultural y natural, y reducir el impacto ambiental negativo per cápita de las ciudades, con atención especial a la calidad del aire y la gestión de desechos.

De acuerdo con ONU-Habitat, las ciudades consumen el 78% de la energía mundial y producen más del 60% de las emisiones de gases de efecto invernadero. Sin embargo, abarcan menos del 2% de la superficie de la Tierra. No solo eso, en otro informe de la ONU, que prevé que en 2050 habrá 2,5 mil millones de personas más residiendo en áreas urbanas. Al mismo tiempo, un informe publicado en Nature indica que la contaminación de las ciudades se extiende a sus espacios verdes y áreas naturales cercanas.

En el ámbito arquitectónico, se debe poner el énfasis en la importancia de crear ciudades inclusivas, seguras, resilientes y sostenibles. Esto implica diseñar espacios y edificios urbanos que promuevan la accesibilidad, la integración social, la eficiencia energética y la reducción de la huella ecológica. Porque lo cierto es, que a fecha de hoy, solo el 0,6% de los edificios españoles son universalmente accesibles. Además, se debe considerar la revitalización de áreas urbanas degradadas y la preservación del patrimonio cultural.

En el ámbito de la construcción, se reconoce la importancia crucial que tiene para la salud y el bienestar de la población. No basta únicamente con utilizar materiales saludables, sino que también es fundamental diseñar edificaciones que proporcionen confort, bienestar óptimo y una calidad de aire interior adecuada en cada proyecto.

En otras palabras, hay que enfocar el trabajo de la arquitectura y la construcción no solo en mejorar la calidad de vida de las ciudades, también hay que ver la manera de hacerlo que no perjudique al medioambiente.

Relacionado con este objetivo ODS 11, en nuestro país existe la Agenda Urbana Española, o lo que es lo mismo, «la hoja de ruta que va a marcar la estrategia y las acciones a llevar a cabo hasta 2030, para hacer de nuestros pueblos y ciudades ámbitos de convivencia amables, acogedores, saludables y concienciados».

Ejemplo de buenas prácticas

Una manera de cumplir con el objetivo de Ciudades y Comunidades Sostenibles es el diseño de proyectos de desarrollo urbano que incluyan espacios verdes accesibles para todos los residentes, promoviendo la integración social y la salud mental

Además, la planificación de infraestructuras para transporte público eficiente y la implementación de tecnologías inteligentes para la gestión de residuos y el suministro de servicios básicos contribuyen a crear ciudades más sostenibles.

Acción por el Clima (ODS 13)

La arquitectura juega un papel crucial en la mitigación y adaptación al cambio climático, por lo que los profesionales del sector deben priorizar el diseño de edificios con altos estándares de eficiencia energética, utilizando materiales sostenibles y tecnologías innovadoras para reducir las emisiones de gases de efecto invernadero

Asimismo, es fundamental considerar la resiliencia ante eventos climáticos extremos y la gestión adecuada de los recursos hídricos.

En materia de medioambiente, Schindler se fijó como objetivo en 2019 reducir en un 25% las emisiones de CO2 de su flota de vehículos en 2022. Para ello, se fijaron las pautas a desarrollar para su consecución dentro del marco de la Política Global de Flota. En uno de sus últimos informes, indican que consiguió cumplir cinco de los seis objetivos establecidos. El único que la compañía no alcanzó por un –0,3 % fue precisamente la reducción de emisiones de CO2 del 25 % para su flota global de vehículos. Esto se debió a una transición a la movilidad eléctrica más lenta de lo previsto debido a las dificultades en el suministro global de automóviles.

Ejemplo de buenas prácticas

Una manera de cumplir con este objetivo es llevar a cabo la construcción de edificios con certificación LEED (Liderazgo en Energía y Diseño Ambiental), los cuales cumplen con estándares rigurosos de eficiencia energética y uso de materiales sostenibles. 

La instalación de sistemas de energía renovable, como paneles solares o turbinas eólicas, y el diseño de espacios urbanos que mitiguen el efecto de isla de calor también son prácticas clave para combatir el cambio climático.

Producción y Consumo Responsables (ODS 12)

En este caso se trata, entre otras cosas, de reducir la utilización de los recursos y la contaminación, logrando al mismo tiempo una mejor calidad de vida.

Es de todos sabido que los recursos naturales son limitados, por lo que la arquitectura debe adoptar prácticas que fomenten la economía circular y la minimización de residuos para así disminuir el impacto ambiental. En el ámbito de la arquitectura y la construcción, esto implica la selección cuidadosa de materiales, la reutilización de estructuras existentes, el diseño modular y la implementación de sistemas de gestión de residuos eficientes en todas las etapas del proceso constructivo, para reciclar y recuperar residuos que se puedan convertir en energía.

Ejemplo de buenas prácticas

Como ya se ha mencionado, una buena práctica es la implementación de principios de diseño circular en la construcción, utilizando materiales reciclados o recuperados; o diseñar edificios modulares que puedan desmontarse y reutilizarse al final de su vida útil. 

Existen múltiples enfoques para llevar a cabo los Análisis del Ciclo de Vida (ACV), los cuales permiten estimar y valorar el efecto que un producto puede tener en el medio ambiente. Al comprender este efecto, se pueden implementar medidas como fomentar el empleo de materiales reciclables con un mínimo impacto en la extracción y fabricación, o que puedan integrarse en un modelo de economía circular, es decir, reutilizándolos en una segunda vida útil.

Así mismo, la reducción del desperdicio de materiales durante la construcción y el fomento de la reutilización de agua y recursos son prácticas que promueven un consumo más responsable. 

Vida de Ecosistemas Terrestres (ODS 15)

La construcción puede tener un impacto significativo en los ecosistemas naturales, desde la pérdida de biodiversidad hasta la degradación del suelo. Por este motivo es fundamental adoptar enfoques de diseño que respeten y protejan los ecosistemas locales, evitando la fragmentación del hábitat y promoviendo la integración de áreas verdes en entornos urbanos.

Ejemplo de buenas prácticas

La incorporación de características de diseño que preserven la biodiversidad local, como la integración de áreas verdes nativas en el paisaje urbano y la conservación de corredores ecológicos que conecten hábitats fragmentados, ayudan a cumplir con este objetivo de sostenibilidad. 

Además, la utilización de técnicas de construcción sostenible que minimicen la degradación del suelo, como la construcción sobre pilotes en lugar de terraplenes, ayuda a proteger los ecosistemas terrestres.

Industrialización, Innovación e Infraestructura (ODS 9)

Este objetivo destaca la importancia de promover una industrialización inclusiva y sostenible que reduzca la huella ambiental, así como fomentar la innovación en todos los sectores. En el contexto de la arquitectura, esto implica la adopción de tecnologías y procesos constructivos innovadores que minimicen el impacto ambiental, mejoren la eficiencia y reduzcan los costos

Además, se debe impulsar la infraestructura resiliente y sostenible para apoyar el desarrollo urbano y rural equitativo

Ejemplo de buenas prácticas

La implementación de tecnologías de construcción avanzadas, como la impresión 3D de estructuras o el uso de materiales inteligentes, reducen el tiempo de construcción y los residuos generados. 

Sin olvidar que el desarrollo de infraestructuras resilientes, como sistemas de drenaje pluvial adaptados al cambio climático, también contribuye a una industrialización más sostenible.

Energía asequible y no contaminante (ODS 7)

Los objetivos marcados por la ONU buscan que para 2030 se garantice acceso universal a servicios energéticos asequibles y modernos; aumentar significativamente la proporción de energía renovable; duplicar la tasa de mejora en eficiencia energética y fomentar la cooperación internacional en investigación y tecnología limpia. También se pretende expandir la infraestructura y mejorar la tecnología para brindar servicios energéticos sostenibles en países en desarrollo, especialmente aquellos con necesidades especiales.

En este sentido, es esencial promover el acceso a una energía que sea asequible, confiable, sostenible y moderna para favorecer el desarrollo sostenible. Dentro del ámbito arquitectónico, esto implica tanto la creación de edificaciones inteligentes como la incentivación de comunidades y construcciones energéticamente eficientes, asegurando así el derecho al uso de fuentes energéticas seguras, económicas y ecológicas. 

Este enfoque también abarca la incorporación de fuentes renovables como la solar y la eólica, así como la implementación de sistemas de gestión energética avanzados. Además, es imperativo trabajar en la reducción de la dependencia de los combustibles fósiles y en la transición hacia una matriz energética más diversificada y limpia.

Según la Agencia Internacional de la Energía, la energía es el factor que contribuye principalmente al cambio climático y representa alrededor del 70% de todas las emisiones mundiales de gases efecto invernadero (GEI).

Ejemplo de buenas prácticas

El diseño de edificios con altos estándares de eficiencia energética, utilizando técnicas pasivas de diseño bioclimático y tecnologías de ahorro de energía, como sistemas de iluminación LED y aislamiento térmico eficiente. La instalación de sistemas de energía solar en tejados y fachadas, así como la promoción de la energía comunitaria renovable, son medidas que garantizan un acceso asequible a una energía limpia y sostenible.

Otros objetivos 

Trabajo decente y crecimiento económico (ODS 8) 

El propósito de este objetivo es haber reducido los accidentes laborales y asegurar una vida saludable para todos para el año 2030. En este sentido, desde la construcción se deben promover condiciones laborales justas y fomentar el crecimiento económico sostenible. Además, la aplicación de este objetivo se refleja en la creación de empleo digno y mejora de la seguridad laboral para los trabajadores de la construcción.

Además, el ODS 8 busca impulsar el crecimiento económico sostenible en el sector de la construcción, promoviendo prácticas empresariales responsables y sostenibles. Esto implica, una vez más, adoptar medidas para aumentar la eficiencia en el uso de los recursos, reducir el impacto ambiental de las construcciones y fomentar la innovación en tecnologías y procesos constructivos más sostenibles.

Desde este objetivo también se plantea la meta de disminuir significativamente las muertes y enfermedades relacionadas con productos químicos peligrosos, así como la contaminación del aire, agua y suelo.

Igualdad de género (ODS 5)

Tal como reportaba el Colexio Oficial de Arquitectos de Galicia, el propio CSCAE indicaba en 2022 que los estudios de arquitectura en España cuentan con una proporción del 50% de alumnado del mismo sexo. Esta paridad en cuanto a alumnas matriculadas y egresadas, contrasta respecto a los datos salariales, donde se contempla una brecha de hasta el 19% entre los sueldos de arquitectos y arquitectas.

En cuanto al sector de la construcción, que va de la mano de la arquitectura, el Observatorio Industrial de la Construcción publicó en 2022 un informe en el que se reflejaba que las mujeres estaban representadas solo en un 11,1%.

O lo que es lo mismo, las políticas de igualdad de género son bastantes necesarias en un sector como la arquitectura y la construcción, muy masculinizados. 

En definitiva, si bien la integración de los ODS en la arquitectura es algo que ya se está implementando en muchos casos, lo cierto es que todavía queda mucho camino para caminar. Y en este camino, se abren nuevas oportunidades para la innovación y la colaboración interdisciplinaria. 

La realidad es que los profesionales del sector tienen la responsabilidad de liderar el cambio hacia prácticas más sostenibles, trabajando en estrecha colaboración con urbanistas, ingenieros, diseñadores y comunidades locales

Sin olvidar que en el plano de la educación y formación, es fundamental promover la sensibilización sobre la importancia de la sostenibilidad en la arquitectura, capacitando a la próxima generación de diseñadores para abordar los desafíos del siglo XXI de manera integral y responsable.

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