La forma y la expresividad de los materiales en la arquitectura residencial doméstica

Una familia decidió contactar al estudio de arquitectura OOIIO para el diseño y ejecución de su vivienda en una bonita parcela en Valdemorillo, una localidad al norte de Madrid, cerca de la Sierra. La parcela estaba abrazada por una calle en curva, gozando de una amplia vista hacia las montañas cercanas. En ella había varios árboles y rocas, de forma que construir allí suponía: por un lado, una oportunidad para desarrollar un proyecto que jugase con el paisaje lejano de la sierra de Madrid y el cercano, de la propia parcela y su naturaleza preexistente y, por otro, un reto para intentar evitar la tala de ésos árboles que estaban ya allí.

Inspirados precisamente por ese juego con la naturaleza próxima vs lejana, los arquitectos de OOIIO plantearon una vivienda unifamiliar que repartía su programa por la parcela de forma que esquivaba los árboles y a la vez dirigía las vistas a puntos concretos de las montañas que presiden el horizonte. Así fue como la casa terminó por convertirse en un gran molinillo espacial, que gira en torno al espacio principal vertebrador del proyecto: un núcleo de doble altura que abraza la escalera y comunica sus dos plantas.

Ese molinillo en el que se convierte la Casa LLO se asienta en el terreno de tal forma que al girar alrededor del edificio, un paseante descubre que la vivienda no es nunca igual, tiene mil caras.


Es una casa que mira a muchos puntos distintos y siempre que mires hacia ella, dependiendo de la hora del día que sea, de la época del año o desde el punto donde estés, verás una casa diferente, un matiz, una sombra que se arroja con una inclinación concreta, pero nunca igual a la de antes.

Casa LLO es una pieza de diseño habitable donde el equipo de profesionales de OOIIO Arquitectura ha trabajado de manera combinada el diseño de interiores y la propia arquitectura de la vivienda. El resultado se adapta como un guante no solo a la parcela donde se sitúa, sino que principalmente se convierte en un hogar único hecho a medida, donde todo está pensado hasta el mínimo detalle para materializar los sueños y buscar el confort total de sus habitantes.

El exterior de la vivienda se aplaca con piezas cerámicas tipo barro cocido de tonos rojizos y grisáceos, como la tierra del terreno donde crece la casa, que contrasta con el verde y la madera de los árboles del jardín.

Este juego cromático y de texturas entre la tierra y lo verde se introduce también en el diseño de interiores, mediante varios mosaicos de barro cocido combinados con maderas en tonos naturales y verdes menta, situados en puntos estratégicos de la vivienda como la escalera central, el frente del salón, o los muebles que definen la cocina, consiguiendo así la continuidad y la coherencia estética. Una casa de diseño única muy trabajada para que una familia disfrute de la naturaleza de la sierra madrileña.

Imágenes cedidas: © Javier de Paz