Día Mundial de la Eficiencia Energética: hacer más con menos

TEXTO: José Luis Massana, CEO de fischer ibérica

El Día Mundial de la Eficiencia Energética, este 5 de marzo, se ha usado tradicionalmente como una fecha para sensibilizar sobre la necesidad de reducir el consumo de energía mediante su uso razonable y sostenible.

En el momento actual, tenemos que dar un paso más y pasar a la acción. La eficiencia energética es una obligación, una hoja de ruta prioritaria para reducir las emisiones de efecto invernadero en línea con los compromisos adquiridos en el Acuerdo de París (2015) por todos los países miembros de la Unión Europea (UE). Posteriormente, el Pacto Verde Europeo (2019) establece un conjunto de medidas para adaptar las políticas de la Unión Europea en materia de clima, energía, transporte y fiscalidad con el fin de reducir las emisiones netas de efecto invernadero en al menos un 55% desde ahora y hasta 2030, —en comparación con los niveles de 1990— y lograr que la UE sea la primera región del mundo en ser climáticamente neutra en 2050 –Net zero emissions.

Para cumplir dichos compromisos, la UE solicitó la elaboración de un Plan Nacional Integrado de Energía y Clima 2021-2030 (PNIEC) a cada Estado miembro. En el caso de España, dicho Plan se marca como meta alcanzar un 39,5% de mejora de la eficiencia energética en 2030, incluso por encima del 32,5% fijado por la UE.

Para ello, hay una meta: reducir las emisiones de los 340,2 MtCO2eq en 2017, a los 221,8 MtCO2eq en el año 2030, lo que implica retirar aproximadamente la tercera parte de las emisiones actuales. Los sectores de la economía que tienen que reducir más sus emisiones son

  • Generación eléctrica, 36 MtCO2eq
  • Movilidad y transporte, 27 MtCO2eq
  • Residencial, comercial e institucional, 10 MtCO2eq
  • Sector de la industria (combustión), 7 MtCO2eq

El sector de la construcción y la edificación es uno de los llamados a liderar esta transformación. Este objetivo demanda una implicación y esfuerzo de todos los actores implicados para transformar nuestra forma de producir y consumir.

Durante la pandemia, nos hemos dado cuenta de cómo es nuestro hogar, y los espacios donde pasamos la mayor parte de nuestra vida. Nuestra forma de vivir implica consumir diversos recursos y, generalmente, lo hacemos dentro de los edificios: nuestra casa, el lugar de trabajo, centros culturales, hospitales, colegios, bibliotecas, centros comerciales o universidades…

Cada uno de ellos consume energía en forma de calefacción, refrigeración, iluminación, preparación de alimentos, lavado, uso de internet, etc. Los edificios son responsables “aproximadamente del 40% de la energía consumida y el 36% de las emisiones de CO2 en el conjunto de la UE. El 75% de los edificios son ineficientes energéticamente hablando.

Por otra parte, la construcción, rehabilitación y mantenimiento de edificios implica usar grandes cantidades de recursos, que pueden disminuir usando materiales de calidad duraderos, que sean producidos de forma sostenible y responsable. Según el citado Pacto Verde Europeo, para alcanzar los objetivos de la Unión Europea en materia de eficiencia energética y clima, la tasa anual de renovación del parque inmobiliario debe “como mínimo” duplicarse, (actualmente oscila entre el 0,4 % y el 1,2 %.).

En el marco de dicho Pacto Verde, la Comisión pone el acento en 2 medidas:

  • Cumplimiento “riguroso” de la legislación sobre la eficiencia energética de los edificios.
  • Revisión del Reglamento sobre los productos de construcción (Reglamento (UE) n.° 305/2011, por el que se establecen condiciones armonizadas para la comercialización de productos de construcción y se deroga la Directiva 89/106/CEE del Consejo) para garantizar que todas las fases del diseño de edificios nuevos y renovados satisfagan las necesidades de la economía circular e impulsen la digitalización y la capacidad de adaptación del parque inmobiliario al cambio climático.

Eficiencia energética es lograr más con menos recursos. Los ciudadanos, las empresas, las instituciones y la sociedad en su conjunto podemos y debemos sumarnos a este Proyecto retador y motivador que es la descarbonización de la energía para luchar contra el cambio climático y frenar su avance, adaptarnos al nuevo contexto y mitigar sus consecuencias.

La hoja de ruta es el Pacto Verde Europeo, uno de cuyos 7 ejes es la construcción eficiente y sostenible, y que aspira a transformar nuestra economía y sociedad. Necesitamos comprometernos para conseguir una nueva estrategia de crecimiento destinada a transformar la UE en “una sociedad equitativa y próspera, con una economía moderna, eficiente en el uso de los recursos y competitiva” en la que no habrá emisiones netas de gases de efecto invernadero en 2050 y el crecimiento económico estará disociado del uso de los recursos. 

En el Día Mundial de la Eficiencia Energética queremos hacer una llamada a la acción para lograr que nuestros edificios, y lugares que habitamos, sean eficientes, usando la energía mediante de forma razonable y sostenible.

Es además de un mandato legal, una obligación moral: en un mundo donde ya comenzamos a vivir los efectos del cambio climático, no podemos quedarnos solo en la concienciación; la eficiencia energética es pasar a la acción.

Esto supondrá en algunos casos renuncias, y también inversiones en nuestra forma de construir, de edificar, de vivir, pero es lo que hay que hacer para protegernos a largo plazo. Si queremos evitar catástrofes de consecuencias hoy todavía inimaginables, y vivir en un mundo más sostenible, tenemos que comprometernos a usar mejor los recursos y eso supone construir mejor, hacer las cosas mejor.

José Luis Massana, CEO de fischer ibérica

Fuentes:

Imágenes cedidas: © Shutterstock, Fischer