Calidez doméstica en esta vivienda que agrupa los espacios comunes en una gran sala longitudinal

Esta vivienda pensada para una familia joven surge tras la rehabilitación de una antigua oficina localizada en la planta baja de un edificio del siglo XIX, en un barrio clásico de Madrid. El reto fundamental que supuso la reforma, bajo la firma del estudio MINIMO, fue transformar esta oficina de largos pasillos y numerosas habitaciones compartimentadas en una vivienda que contase con un gran espacio longitudinal que concentrase los usos comunes de la casa.

Este espacio central se aprovecha toda la altura de la vivienda y se consigue enfatizar la entrada de luz natural gracias a las cinco ventanas en forma de arco de medio punto. El proyecto pretende optimizar la distribución del espacio, uniendo las zonas de estar, cocina y comedor y articulando este espacio continuo mediante una única pieza: el mueble de abedul exento de la cocina. La calidez de este material contrasta con el suelo de baldosa cementosa usado en la zona de la cocina. El resto del espacio queda unificado mediante un suelo de madera de roble.

Los baños y dormitorios se distribuyen en las zonas más privadas, separados del gran espacio común. Esta parte de la vivienda se resuelve de manera sencilla, articulada en torno a tres patios asociados a las habitaciones. Para dar una escala doméstica a la vivienda se define una cota de remate 2,50m para los acabados y carpintería. De esta manera mejora la percepción espacial y se amplía la sensación de encontrarnos en un espacio continuo.

Para dar una escala doméstica a la vivienda se define una cota de remate 2,50m para los acabados y carpintería