Un hotel Art Déco con toques japoneses en el corazón de Bilbao

El edificio donde se abre este hotel fue construido originalmente como la sede del Banco Hispano Americano en 1945 por el arquitecto Manuel Galíndez en un estilo neoclásico. Contrastando con este estilo y con las referencias que en la misma época se desarrollaban en la ciudad, el proyecto toma como punto de partida el estilo «Art Decó» encontrado en edificios relevantes de Bilbao de la misma época. Buscando intencionadamente ese contraste entre estilos.

Renovado Art Decó actualizado al siglo XXI

El hotel tiene un estilo propio y particular, partiendo de un “Art Decó renovado con toques japoneses” donde la luz y las sensaciones marcan la línea argumental. El oro de los rayos de luz que inspiran el Art Decó, junto con el azul de los fluidos acuáticos se asemejan al resplandor de Bilbao, el azul de su ría, y la luz que reflejan todos sus monumentos arquitectónicos que se erigen entre las calles abarrotadas de vida, gastronomía y belleza.

Luces y sombras

Por todos es sabido que Bilbao no se caracteriza por ser la ciudad más luminosa de España. Por esto, se ha querido dotar a todos los espacios del hotel de una luz muy cuidada y trabajada, con efectos teatrales e incluso la posibilidad de dotar a un mismo espacio de diferentes escenas de lumínicas.

En líneas generales se han elegido piezas contemporáneas y se han combinado con algunos iconos del diseño como puede ser la butaca Pacha de Pierre Paulin.

Principalmente se han utilizado materiales nobles como la madera de nogal y el mármol (en su mayoría de origen local), que combinados con pequeñas pinceladas de latón dotan a cada espacio de la luz, singularidad y exclusividad que caracteriza el hotel.

Cada espacio del hotel se caracteriza por un diseño diferente en función de su uso, pero estos materiales siempre predominan en cada espacio para dotar al hotel de la unidad necesaria.

«Hemos intentado encontrar un equilibrio entre la sobriedad y el confort en lo que hemos llamado un minimalismo recargado. Cada espacio del hotel está estudiado hasta el último detalle, y cada pieza está pensada para el lugar en el que se encuentra. Esto se puede observar en la gran variedad de tipologías de habitaciones que encontramos, pues al tratarse de una rehabilitación, nos tuvimos que ir adaptando a lo que fuimos encontrando, y en cada problema encontramos una oportunidad para dotar al hotel de la mayor variedad posible».

El hotel ha sido diseñado al completo por Daar Arquitectura, tanto la arquitectura como el interiorismo. El apoyo mutuo de ambas disciplinas hermanas entre sí durante el proceso de diseño, han derivado en un espacio en el que comodidad y funcionalidad han conseguido una sinergia perfecta tanto en la gran escala como en los pequeños detalles.

Lobby

La planta baja del edificio está compartida con una oficina bancaria, por eso el lobby solamente funciona como tal. Aun así, se han creado muchas zonas de descanso en él, y existe la posibilidad de tomar un café en ellas mientras se espera.

Además, el espacio de tránsito entre el lobby y la recepción se convierte en un agradable coworking como extensión de la librería, donde poder trabajar o consultar cualquier información en los ordenadores.

El lobby está pensado como un espacio de relax y descanso. Se crea un ambiente cálido y acogedor en el lobby lounge que nos transmite la sensación de hogar. Tras una gran chimenea integrada en la pared se da paso a una zona de lectura donde una gran librería se abre entre la celosía de madera de la pared y preside el espacio que da pie a los ascensores.

El arte es un tema que se ha querido cuidar mucho en todo el hotel. Se ha querido integrar una línea artística vasca con el art decó arquitectónico que aparecerá en todo el edificio. El arte no se encuentra sólo en fotografías, cuadros o esculturas, sino en el propio edificio en si mismo.

Por esto encontraremos reinterpretaciones de piezas de Eduardo Chillida tanto en escultura como en pintura presidiendo el lobby. Pero piezas como la marquesina de entrada o la lámpara de la recepción tendrán también una componente escultórica.

Se plantea la entrada del edificio como una reinterpretación de la marquesina en un nuevo Art-Decó; reinventándolo con líneas más limpias, pero igual de evocativas. Las estructuras suspendidas de latón retroiluminadas por la noche atraerán al viajero dando luz y singularidad a la entrada del edificio. Además, lo conectarán visualmente con la recepción del edificio, acompañándolo en su recorrido.

Las estructuras suspendidas de latón que envuelven el mostrador de recepción, sirven también de indicadores del espacio. Es el final, o el inicio, del recorrido que se ha creado desde la puerta del edificio.

Habitaciones

El azul Bilbao es el color principal de las habitaciones. Conjugado con una gama variada de grises, madera de nogal y toques dorados de latón, aportan a las mismas una energía relajada que contribuye al relax del huésped.

Materiales naturales como la madera y el mármol se complementan con materiales manufacturados como el acero, el latón y los vidrios con diferentes texturas además de con un sinfín de tejidos que convierten a la habitación en un lugar acogedor lleno de pequeños detalles.


El mobiliario ha sido seleccionado con mucho cuidado. De líneas rectas pero siempre con pequeños toques curvilíneos y materiales acordes al resto de la habitación. Vuelve a aparecer el mármol, el latón y la madera en ellos, creando una sintonía perfecta con la arquitectura del dormitorio.

Además de gracias a la elección de materiales, tejidos y texturas, la iluminación en las habitaciones tiene un carácter determinante. Con gran variedad de escenas lumínicas, consigue diferentes ambientes en función del uso que se le quiera dar a la habitación.

Los baños se caracterizan además de por su amplitud y líneas rectas, por el lujo que otorga el mármol con detalles dorados. Todos disponen de ducha y bañera. El mobiliario de las habitaciones ha sido especialmente diseñado para aportar comodidad con tejidos tapizados de alta calidad y tonos que aportan serenidad.

El arte en las habitaciones nos traslada a lugares icónicos de Bilbao a través de fotografías captadas por el fotógrafo Sevillano Javier Orive.

Áreas Comunes

La primera planta sótano del hotel acoge los salones multiusos además de un gran vestíbulo de entrada a los mismos que se entiende como una prolongación de ellos.

A pesar de ser un sótano, la luz se erige protagonista en este espacio. Una celosía retroiluminada de estructura metálica y listones de madera, nos recibe en el vestíbulo previo como una gran escultura.

Se plantea una envolvente de madera en los techos trazados según una composición geométrica abstracta que nos permite jugar con una iluminación indirecta que genera distintos escenarios para los diferentes usos previstos en estos espacios.

En la estructura (pilares y muro de carga), se crea un juego de reflejos y profundidad con la combinación de vidrio y luz.

Materialmente, tienen una clara aspiración japonesa, generando el espacio prácticamente con un único material, la madera: se juega con la textura de la misma, acanalándola, girándola e incluso tintándola.

Spa

En el segundo sótano, podemos encontrar la zona wellness. Al tratarse de un lugar para el relax, se pretende ayudar a conseguirlo a través de la propia envolvente. Por esto la sobriedad cobra protagonismo, para relajar la mirada, con revestimientos oscuros, luces tenues, calidez y materiales naturales.

Pasillos

En los pasillos de las habitaciones, se busca evocar una iluminación teatral y dramática que acompañen en el recorrido al cliente. Un juego de luces y sombras, en el que la penumbra es una constante para focalizar nuestra vista en los números de las habitaciones, y que nos hará sorprendernos con el contraste al entrar a las mismas.

Quizá sean los espacios del hotel donde más se aprecia la fusión art decó-japonesa, donde la celosía y los techos de madera cobran un gran protagonismo combinados con una señalética de clara inspiración art decó.

Restaurante y terraza

Un arco de latón y unas grandes y pesadas cortinas dan paso al espacio de entrada al restaurante y terraza. Este espacio es un preámbulo de lo que nos encontraremos en el interior del restaurante, donde se intuye un mostrador con vitrinas con producto flanqueado por un ventanal con vistas a la gran terraza exterior.

El restaurante se inspira en los antiguos ultramarinos, convirtiéndose en una vinoteca y charcutería de aires renovados. Encontramos vitrinas de madera con diversos vinos, y productos gastronómicos y conservas de diferentes países.

La continuidad visual conseguida con el espacio exterior de la terraza, sumada a la luz natural que entra por la cubierta, aportan así una sensación de interior exterior al espacio, y por ende, una gran amplitud.

La terraza al aire libre se concibe como una extensión del restaurante. Su pavimento geométrico en blanco y negro, la vegetación y los colores de las tapicerías aportan frescura a este espacio de 300m2 donde cabe lugar cualquier tipo de celebración.

Imágenes cedidas: © Álvaro Viera y Belén Imaz