Una arquitectura que rompe por completo con las clásicas casas de los pueblos de Castilla

Burgos es la provincia española con más pueblos. La mayoría de ellos, en proceso de despoblación. Este fenómeno de vaciado social tiene una repercusión directa en la arquitectura local, en muchos casos en decadencia y proceso de ruina. Una situación que da lugar a un entorno característico repleto de construcciones que en su día dieron cabida a una prolífica actividad que mantenía una población rural activa.

Actualmente estos lugares son focos vacacionales que, durante el resto del año, mantienen una serenidad un tanto melancólica. Huerta de Rey, es un claro ejemplo de ello.

Y es este contexto el que define el carácter de esta vivienda firmada por mecanismo y su pretensión por integrarse en el entorno rural decaído característico que la rodea. La parcela se encuentra entre dos calles que la limitan en sus linderos norte y sur. Estas calles están situadas a diferente altura respecto a la parcela, la calle norte, 3 metros por encima y la sur por debajo.

Es a lo largo del lindero norte donde se implanta la vivienda dejando libre el resto de la parcela orientada a sur. Resuelve el contacto con la calle creando un muro hermético de bloque cerámico que aísla la vivienda de la orientación más desfavorable y la privatiza con respecto a la calle. Solamente este muro se abre ligeramente en su parte central, dando lugar al acceso y con una celosía que descubre el patio de doble altura, que baja hasta la cota inferior de la vivienda.

La casa se estructura en dos partes claramente identificables por estar resueltas con materiales diferentes. La primera da lugar a un gran muro de bloque cerámico, que encara la fachada norte y funciona como basamento en la cota del jardín. Es en ella donde se alojan todos los espacios de carácter común, baños en el piso superior y salón comedor, cocina y aseo en la cota de jardín.

Suspendido y conectado en el nivel superior al volumen de bloque, emerge una pieza de hormigón bruto que vuela hacia el sur formando bajo ella el porche que contiene los tres dormitorios. De esta manera, se genera un esquema funcional claro, coincidente con la estructura y la materialidad del proyecto.

Un muro hermético de bloque cerámico aísla la vivienda de la orientación más desfavorable y la privatiza con respecto a la calle

Los espacios están ordenados optimizando la funcionalidad y posicionándose dentro del la vivienda según su grado de privacidad, siempre priorizando la óptima iluminación natural y protegiéndose de la incidencia directa del sol mediante vuelos. Esto contribuye, junto a la orientación controlada de los huecos y la situación semienterrada de la planta baja, a la regulación térmica natural de la vivienda.

Los materiales empleados tienen que ver con la situación y la integración de la vivienda en el contexto y su adaptación a un presupuesto de ejecución limitado. El bloque cerámico, colocado a hueso y de diferente manera en cada situación, da lugar a una fachada ventilada con textura y dinamismo. El hormigón picado se muestra en su estado más primitivo, resaltando su naturaleza pétrea, rugosa e irregular.

En el interior, materiales naturales. El granito y la madera de roble se combinan en panelados y solados, dando lugar a un ambiente cálido. Todo ello da forma a una casa que responde de manera integral a la naturaleza rural que la rodea.

El hormigón picado se muestra en su estado más primitivo, resaltando su naturaleza pétrea, rugosa e irregular

Imágenes cedidas: © Adrián Vázquez