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Joan Simó Esteve: «Buscamos transformar pequeños municipios y ciudades en entornos más sostenibles, inteligentes y que generen un impacto positivo»

Joan Simó Esteve es gerente de Proyecto Senior con experiencia en roles técnicos y consultoría en sectores de la industria y el sector público. Ingeniero civil con excelente conocimiento de estándares internacionales de infraestructura, está especializado en ciudades inteligentes y movilidad urbana. Además de compaginar con su rol como profesor en el MBA de la universidad VIU, dirigiendo TFMs.

CEO de URNOVAI, desde donde se realiza asesoría estratégica de innovación, con plataforma digital IA para analizar necesidades urbanas y conectar con soluciones empresariales, mejorando las ciudades.

Desde NAN Arquitectura, hemos hablado con él sobre entornos urbanos, posibles medidas de mejora y, precisamente, nuevos modelos de ciudades.

Joan, ¿podrías darnos una breve descripción de tu trabajo en el ámbito de la mejora de entornos urbanos?

Joan Simón Esteve CEO de Urnovai

En URNOVAI buscamos transformar pequeños municipios y ciudades en entornos más sostenibles, inteligentes y que generen un impacto positivo en la vida de las personas mediante la integración de tecnologías avanzadas. Por ello, mi trabajo se centra en liderar proyectos para analizar, planificar y optimizar el diseño de territorios gracias a una amplia experiencia en el sector público y en estrategia urbana; al intercambio constante con el mundo académico mediante el desarrollo del doctorado en ciudades Inteligentes y sostenibles y a la colaboración con startups y empresas que ofrecen tecnología de vanguardia y soluciones innovadoras. Valencia, con su ecosistema emprendedor, nos brinda un entorno propicio para estas actuaciones.

En URNOVAI aprovechamos las tecnologías digitales y la Inteligencia Artificial, para identificar las necesidades específicas de los entornos urbanos y realizar acciones concretas, ágiles y eficientes.

¿Qué te llevó a especializarte en la transformación urbana y la movilidad sostenible?

Mi interés por la transformación urbana y la movilidad sostenible surgió cuando estaba en la etapa final de mis estudios de Ingeniería de Caminos, Canales y Puertos. Me encontré en medio de la crisis inmobiliaria, que paralizó la mayoría de las obras y grandes proyectos de construcción. Este desafío me llevó a buscar nuevas oportunidades.

Me apasionaba la tecnología y decidí especializarme en transporte y urbanismo para combinar mi formación técnica con mi interés por abordar los desafíos urbanos contemporáneos, como la congestión del tráfico, la contaminación y la falta de espacios verdes.

Además, mi experiencia internacional en Eslovaquia me brindó una visión más amplia de los enfoques de transformación urbana en diferentes contextos culturales. Al regresar a España, me establecí en Barcelona, una ciudad que está en el epicentro de la revolución urbana, con iniciativas como Les Superilles y con foros especializados como el Smart City Congress, el Mobile World Congress o la sede del European Institute of Innovation and Technology (EIT) Urban Mobility para acelerar la transición hacia una movilidad más sostenible.

Trabajando como consultor en KMPG y Deloitte, tuve la oportunidad de contribuir en proyectos para grandes clientes que abordaban estos desafíos urbanos de manera integral, lo que me permitió adquirir experiencia en el campo de la transformación urbana y la movilidad sostenible.

Cerca del 24% de las emisiones totales de carbono diarias provienen de los medios de transporte

Cuando se trata de entornos urbanos sostenibles y habitables, ¿qué papel consideras que juega la planificación urbana en su creación?

La planificación es un pilar fundamental en cualquier aspecto profesional, y en el contexto de la transformación urbana, adquiere una importancia aún mayor. Una visión a corto, medio y largo plazo es esencial para el éxito de estas iniciativas. Para llevar a cabo esta planificación de manera efectiva, considero que es crucial tener en cuenta varios aspectos clave:

  • Liderazgo y expertise. Contar con líderes y expertos que estén dispuestos a implementar políticas y acciones transformadoras.
  • Participación inclusiva. Adoptar un enfoque de Co-Cities, un nuevo concepto que exploré con más profundidad gracias a los estudios realizados en la Massachusetts Institute of Technology, donde se involucra a todos los interesados durante todo el proceso de planificación y ejecución urbana. Esto incluye a ciudadanos y ciudadanas, empresas, asociaciones, entidades públicas y cualquier otro grupo de interés. Esta colaboración garantiza que las decisiones sean inclusivas, integradoras y respetuosas con la diversidad urbana.
  • Aprovechamiento de tecnologías emergentes. Las nuevas tecnologías, como las plataformas digitales, herramientas GIS (Sistemas de Información Geográfica) y la Inteligencia Artificial, ofrecen oportunidades sin precedentes para la planificación urbana inteligente. Por ejemplo, mediante el análisis de datos recopilados por sensores IoT (Internet de las cosas), es posible obtener información precisa y en tiempo real sobre diversos aspectos de la ciudad, como la temperatura y el estado del arbolado. Esta información puede utilizarse para identificar áreas que requieran mayor desarrollo de infraestructura verde y para tomar decisiones informadas que mejoren la calidad de vida de los ciudadanos.
Ciudad modelo

Uno de los puntos claves es también el transporte y la movilidad. ¿Cuál es el impacto que tienen ambas en la calidad de vida urbana y qué medidas abogas por adoptar para mejorar la movilidad sostenible en las ciudades?

La movilidad representa uno de los mayores desafíos ambientales. Cerca del 24% de las emisiones totales de carbono diarias provienen de los medios de transporte. Desde el transporte de mercancías hasta la movilidad de las personas, cada aspecto tiene un impacto significativo en la contaminación atmosférica y acústica. Para afrontar estos desafíos propongo algunas medidas.

Transporte de mercancías:

  • Establecer micro-hubs en los centros urbanos para consolidar las entregas de última milla, permitiendo el envío de paquetes durante la madrugada con vehículos más grandes y energéticamente eficientes y promover el uso de vehículos ligeros y sostenibles, como las cargo-bikes, para las entregas dentro de la ciudad.
  • Impulsar la instalación de lockers inteligentes en puntos estratégicos para concentrar las entregas y reducir la congestión del tráfico, especialmente para gestionar las devoluciones de paquetes (lo que se conoce como logística inversa que genera el movimiento de muchas furgonetas en la ciudad).
  • Utilizar tecnologías avanzadas para optimizar la logística y mejorar la eficiencia de las entregas.
  • Sensibilizar a la ciudadanía sobre el impacto ambiental de las compras en línea y fomentar un consumo más responsable.

Movilidad de personas:

  • Reducir la dependencia del transporte privado individual mediante la promoción de alternativas sostenibles, como el transporte público, la bicicleta y la movilidad compartida.
  •  Priorizar la creación de infraestructuras verdes y espacios peatonales seguros y conectados. Destacar la importancia de conectar las infraestructuras verdes para la movilidad activa, no solo dentro del centro urbano sino también entre municipios vecinos, creando una red territorial bien conectada.
  • Establecer hubs de movilidad que integren diferentes opciones de transporte público y compartido en un único punto de acceso (bicicletas, bus, metro, vehículos compartidos, etc.)
  • Implementar servicios de transporte público integrados y fáciles de usar, utilizando aplicaciones digitales que permitan acceder a múltiples servicios con un único billete. Una experiencia personal de esta integración fue cuando estuve en mayo en Bruselas, donde pude trasladarme desde el aeropuerto hasta un pueblo remoto para visitar la Agencia Espacial Europea (ESA) utilizando un único billete digital para metro, bus y tren.
  • Crear parkings disuasorios, establecidos en la entrada de las ciudades, con servicios de transporte público lanzadera.
  • Impulsar iniciativas en edificios públicos y privados, como, por ejemplo, proporcionando duchas y áreas de estacionamiento seguras para bicicletas.

Además, es crucial colaborar a nivel territorial con estrategias comunes que conecten los servicios de movilidad entre municipios vecinos, garantizando una red de transporte sostenible y accesible para todos.

Los espacios verdes en las ciudades mejoran la calidad del aire, reducen la temperatura, proporcionan áreas de ocio y contribuyen al bienestar mental y físico de los habitantes.

No nos podemos olvidar de los espacios verdes. ¿Qué rol juegan en la mejora de los entornos urbanos y cuáles crees que son las mejores prácticas para integrarlos en áreas urbanas densamente pobladas?

Los espacios verdes en las ciudades mejoran la calidad del aire, reducen la temperatura, proporcionan áreas de ocio y contribuyen al bienestar mental y físico de los habitantes.

Una idea para integrar estas áreas en las urbes podría ser la creación de jardines verticales en fachadas o azoteas de edificios. París ya tiene una ley que obliga a instalar techos verdes en los edificios de nueva construcción. También están impulsando la creación de miles de huertos urbanos en edificios privados.

Transformar los espacios abandonados o subutilizados en parques sería también una propuesta interesante. Aquí también añadiría utilizar infraestructura de la ciudad para poner vegetación, por ejemplo, en Utrecht (Países Bajos) han convertido las paradas de autobuses en refugios ecológicos para las abejas y otros insectos.

Otras propuestas podrían ir desde el establecimiento de un plan ambicioso de plantado de árboles que se adapten al calor y que no necesiten mucha agua a la creación de corredores verdes que conecten las áreas verdes de la ciudad.

Entremos más de lleno en vuestro trabajo. Utilizáis una plataforma digital con inteligencia artificial para analizar y conectar las necesidades urbanas. En base a vuestros análisis, ¿cuáles son los mayores retos a los que se enfrentan las ciudades para poder convertirse en territorios inteligentes y sostenibles?

Uno de los principales retos a los que se enfrentan las ciudades es abordar la lucha contra el cambio climático de forma aislada. En nuestro país, tendemos a pensar y actuar a nivel local, pero también deberíamos adoptar una visión más amplia y actuar a nivel territorial. Es esencial fomentar la conectividad entre territorios, facilitando a las autoridades el desarrollo y a los ciudadanos el acceso a los servicios públicos.

En este sentido, en URNOVAI estamos ayudando a que los municipios creen sus estrategias urbanas y también a establecer colaboraciones territoriales para poder presentar proyectos nacionales y sobre todo a los planes y programas europeos como los Next generation, con iniciativas definidas y colaborativas.

Otro reto importante es la creación de estrategias a largo plazo. A menudo, las políticas urbanas se planifican con una visión cortoplacista, limitada a ciclos políticos de cuatro años. Para implantar acciones verdaderamente transformadoras, necesitamos planificar más allá de este horizonte, con estrategias que perduren en el tiempo.

Finalmente, es fundamental poner a la ciudadanía en el centro de todas las acciones. No se trata solo de implantar tecnologías o realizar pruebas piloto porque «es lo nuevo», sino de diseñar e implementar soluciones concretas y bien pensadas que realmente aborden los problemas y necesidades de los ciudadanos. Las ciudades inteligentes y sostenibles deben ser creadas pensando en mejorar la calidad de vida de sus habitantes.

Hub de movilidad con IA

Como podemos ver, recabar información es fundamental, así como el trabajo con datos. En vuestro caso, ¿qué indicadores clave consideras que se deben utilizar para medir el impacto social y la sostenibilidad de los proyectos que desarrolláis?

Para medir el impacto social y la sostenibilidad de los proyectos consideramos varios indicadores clave como la calidad del aire, para evaluar el impacto en salud ambiental; el consumo de energía, para valorar la eficiencia energética de las infraestructuras y el éxito de iniciativas de ahorro y energías renovables o la reducción de tráfico vehicular, el aumento del uso del transporte público y las infraestructuras para bicicletas para entender cómo se mejora la movilidad sostenible en la ciudad.

Otros indicadores podrían ser evaluar la cantidad y calidad de los espacios verdes; la cantidad de residuos generados y su correcta gestión, incluyendo el reciclaje y la reducción de residuos y la implicación de los ciudadanos en la toma de decisiones, a través del número de consultas públicas, encuestas de satisfacción y participación en eventos comunitarios. Estos indicadores no solo nos permiten medir el éxito de los proyectos, sino que también proporcionan una guía para realizar ajustes y mejoras continuas, para asegurar que nuestras iniciativas realmente beneficien a los ciudadanos y ciudadanas.

La IA puede analizar grandes volúmenes de datos para predecir patrones de tráfico, optimizar rutas de transporte público y mejorar la seguridad mediante el análisis de video vigilancia.

También trabajáis con metodologías ágiles basadas en estándares europeos. Concretamente, ¿cómo pueden las tecnologías emergentes ayudar a mejorar los entornos urbanos?

Las metodologías ágiles nos permiten entregar productos y servicios totalmente adaptados a las necesidades específicas de cada entorno urbano o territorio. La ciudadanía espera que aprovechemos al máximo los recursos públicos y que actuemos de forma rápida, flexible y adaptada. Este enfoque es especialmente relevante cuando trabajamos con tecnologías emergentes e innovación, ya que, si tardamos demasiado en impulsar un proyecto, las tecnologías pueden quedar obsoletas. En este sentido, la administración está haciendo grandes esfuerzos a través de la Compra Pública de Innovación para fomentar estas prácticas.

Respecto a las tecnologías, el Internet de las Cosas (IoT) puede ser muy útil. Se trata de sensores y dispositivos conectados que consiguen monitorear la calidad del aire, gestionar el tráfico y optimizar el consumo energético. Por ejemplo, en Barcelona, los sensores de IoT se utilizan para gestionar de manera eficiente el riego de parques y jardines, ahorrando agua y reduciendo costos.

Asimismo, la IA puede analizar grandes volúmenes de datos para predecir patrones de tráfico, optimizar rutas de transporte público y mejorar la seguridad mediante el análisis de video vigilancia. En Ámsterdam, la IA se usa para predecir y prevenir inundaciones, analizando datos meteorológicos y del nivel del agua. Como vemos, el análisis de datos masivos permite a las ciudades tomar decisiones informadas sobre planificación urbana, movilidad y servicios públicos.

La tecnología Blockchain puede aumentar la transparencia y eficiencia en la gestión de servicios públicos y en la administración de la ciudad, facilitando procesos como la gestión de registros de propiedad y la votación electrónica.

La Realidad Aumentada (AR) y Realidad Virtual (VR) pueden mejorar la planificación y participación ciudadana, permitiendo a los residentes visualizar cambios propuestos en su entorno antes de que se implementen. En Singapur, la AR se utiliza para mostrar a los ciudadanos cómo se verán nuevas infraestructuras y espacios públicos antes de su construcción.

Desde URNOVAI, colaboramos estrechamente con startups que desarrollan este tipo de tecnologías que se integran perfectamente en nuestras metodologías ágiles y nos permiten responder rápidamente a las necesidades cambiantes de las ciudades.

Ciudad modelo con mucha naturaleza

Dentro de los entornos habitables, podemos incluir dos conceptos de ciudades que cumplen con sostenibilidad y soluciones innovadoras: Las ciudades resilientes y las ciudades esponja. Hablemos sobre ellas. 

¿Podrías explicar qué es una ciudad esponja y cómo difiere de otros enfoques de gestión del agua urbana?

Una ciudad esponja es un concepto de planificación urbana diseñado para gestionar el agua de lluvia de manera más eficiente y sostenible. El objetivo es hacer que las ciudades absorban, retengan y liberen agua de manera similar a una esponja natural, en lugar de simplemente canalizar el agua fuera de la ciudad a través de sistemas de alcantarillado tradicionales.

Las principales características de este tipo de ciudades son:

  • Utilizar infraestructuras verdes como jardines de lluvia, techos verdes, parques inundables y pavimentos permeables para permitir que el agua de lluvia se infiltre en el suelo, reduciendo la escorrentía superficial y mejorando la recarga de acuíferos. 
  •  Implementar sistemas para retener y almacenar agua de lluvia, como estanques de retención y cisternas subterráneas, que pueden utilizarse durante períodos de sequía o para riego.
  • Recuperar ríos, arroyos y humedales urbanos, devolviendo su capacidad natural de absorber y filtrar el agua de lluvia, mejorando la biodiversidad y creando espacios recreativos.
  • Planificar el desarrollo urbano teniendo en cuenta la gestión del agua, integrando soluciones que minimicen la impermeabilización del suelo y maximicen la capacidad de absorción del paisaje urbano.
  • Utilizar las tecnologías emergentes, como sensores de humedad del suelo, sistemas de riego inteligentes y plataformas de monitoreo en tiempo real, para optimizar el uso de recursos hídricos en la ciudad.

Shanghái, por ejemplo, ha implementado una serie de proyectos piloto que incluyen parques inundables, pavimentos permeables y techos verdes, diseñados para absorber y gestionar el agua de lluvia de manera más efectiva y Copenhague ha desarrollado un plan integral de gestión del agua que incluye la creación de parques inundables y la restauración de cuerpos de agua naturales para manejar las tormentas y reducir el riesgo de inundaciones.

Las ciudades esponja juegan un papel crucial en la resiliencia climática al abordar los desafíos del cambio climático, como las inundaciones y las sequías.

En términos de resiliencia climática, ¿cómo contribuyen las Ciudades Esponja a reducir los impactos del cambio climático, como las inundaciones y las sequías?

Las ciudades esponja juegan un papel crucial en la resiliencia climática al abordar los desafíos del cambio climático, como las inundaciones y las sequías. Su diseño y estrategias permiten gestionar el agua, proporcionando beneficios tanto inmediatos como a largo plazo.

Esto es especialmente importante dado que las tormentas son cada vez más impredecibles y agresivas debido al cambio climático, asegurando que los sistemas funcionen de manera eficiente incluso durante picos de lluvia intensos. Además, retienen y almacenan el agua de lluvia para su uso futuro, lo que es vital en períodos de sequía, proporcionando una fuente de agua adicional.

En lugares como España, aunque la infraestructura hídrica es potente, muchas veces está obsoleta. Las ciudades esponja abogan por la evolución de estas infraestructuras para adaptarse al cambio climático, lo que incluye la modernización de sistemas de captación de agua tanto en las ciudades como en el resto del territorio, así como la implementación de tecnologías que eviten la evaporación.

Hablando de resiliencia, ¿cómo definirías una ciudad resiliente y cuáles son sus características fundamentales?

Desde mi punto de vista, una ciudad resiliente es una ciudad flexible que se adapta a cualquier tipo de situación. Las ciudades resilientes deben estar bien planificadas para anticiparse a diversos escenarios, y aquí es donde la tecnología juega un papel crucial.

Actualmente, estamos empezando a utilizar tecnologías maduras para crear «Digital Twins» o gemelos digitales de toda la ciudad. Estos modelos nos permiten valorar diferentes escenarios y prepararnos mejor para ellos. Por ejemplo, un gemelo digital nos puede ayudar a responder preguntas como: ¿Qué pasaría si una tormenta rompe el cableado eléctrico de la zona sur de la ciudad? ¿Qué zonas quedarían inundadas si sube el nivel del mar? ¿Cómo impactará en el tráfico de la ciudad un evento multitudinario? ¿Cuánta energía necesitaré en el centro de la ciudad para cargar 50 autobuses eléctricos que va a comprar la compañía de transporte? ¿En qué zonas necesito mayor vegetación para mejorar la calidad del aire? Gracias a los millones de datos recogidos en una ciudad, los gemelos digitales pueden realizar simulaciones y ayudarnos a crear una planificación mucho más adaptada. Esta capacidad de adaptación, incluso en tiempo real, es lo que define a las ciudades resilientes.

Además de la utilización de tecnologías avanzadas, otras características fundamentales de una ciudad resiliente incluyen la infraestructura robusta y flexible que puede soportar y recuperarse rápidamente de desastres, la gobernanza inclusiva que involucra a los ciudadanos en la toma de decisiones y la diversidad económica que permite a la ciudad adaptarse a cambios en la economía global. También es importante la cohesión social, que asegura que todas las comunidades tengan acceso a recursos y apoyo durante crisis.

Las ciudades resilientes también son proactivas en la gestión de sus recursos naturales, utilizando soluciones basadas en la naturaleza, como es el caso de las ciudades esponja. La infraestructura verde de este tipo de ciudades, como jardines de lluvia y techos verdes, contribuye a la resiliencia al crear entornos más habitables y sostenibles.

¿Qué papel juegan la infraestructura y el diseño urbano en la creación de ciudades resilientes?

La infraestructura y el diseño urbano son fundamentales para la creación de ciudades resilientes. La infraestructura debe ser robusta y flexible, capaz de soportar y recuperarse rápidamente de desastres naturales. Esto incluye la implementación de sistemas de transporte resilientes, redes de energía eficientes, y edificaciones diseñadas para resistir eventos extremos. Además, el diseño urbano debe fomentar la inclusión y la cohesión social, asegurando que todas las comunidades tengan acceso a recursos y apoyo durante las crisis.

En este sentido, una de las prácticas innovadoras que está ayudando a probar servicios y soluciones urbanas es el uso de Sandboxes, espacios para evaluar el impacto y la viabilidad de soluciones antes de su implementación a gran escala.

Valencia ha sido pionera al crear una normativa para los Sandboxes, que permite realizar pruebas controladas en entornos reales. Este enfoque permite experimentar con tecnologías emergentes de manera segura y eficiente. Por ejemplo, probar vehículos autónomos, robots que limpian playas y diferentes soluciones de reparto de mercancías utilizando vehículos sostenibles.

Por otro lado, la planificación y el diseño urbano debe tener una visión a largo plazo que permita adaptarse a cambios demográficos, tecnológicos y climáticos de manera más efectiva. Involucrar a diversos actores, desde urbanistas e ingenieros hasta residentes y empresas locales, en el proceso de planificación asegura que las soluciones sean integrales.

Es vital incorporar tecnologías avanzadas para mejorar la eficiencia y resiliencia de las ciudades

Para finalizar: ¿Qué pasos deben tomarse para asegurar un desarrollo urbano positivo en el futuro y qué recomendaciones daría a los urbanistas, arquitectos y planificadores que están trabajando en la mejora de los entornos urbanos?

Para asegurar un desarrollo urbano positivo en el futuro, es crucial adoptar un enfoque holístico e integrador que considere diversos factores ambientales, sociales y tecnológicos. En primer lugar, es esencial priorizar la sostenibilidad en todas las etapas de la planificación y construcción urbana. Esto incluye el uso de materiales eco, la implementación de sistemas de energía renovable, infraestructura verde y la promoción de prácticas sostenibles.

Además, es vital incorporar tecnologías avanzadas para mejorar la eficiencia y resiliencia de las ciudades, como la utilización de datos en tiempo real y la inteligencia artificial para optimizar la gestión de recursos y servicios urbanos.

La participación activa de la ciudadanía en el proceso de planificación urbana es otro pilar fundamental. Involucrar a los residentes en la toma de decisiones no solo asegura que las soluciones urbanas reflejen las necesidades reales, sino que también fomenta un sentido de pertenencia y responsabilidad compartida.

Para urbanistas, arquitectos e ingenieros, recomendaría adoptar una mentalidad interdisciplinaria, colaborando estrechamente con expertos en medio ambiente, tecnología, sociología y otras áreas relevantes. También es importante mantenerse actualizado con las últimas tendencias y avances tecnológicos, y estar dispuesto a experimentar e innovar. Además, es crucial adoptar una visión a largo plazo. Por último, destacaría tres temas clave:

  • Estandarización de tecnologías para permitir la integración y escalabilidad de los sistemas, tanto a nivel local como regional e internacional. Por ejemplo, esto podría facilitar el desarrollo de aplicaciones que permitan viajar por toda Europa con una sola aplicación.
  • Conexión entre municipios y ciudades con una visión de desarrollo conjunto territorial para garantizar un crecimiento equitativo y sostenible en toda la región.
  • Cocreación para involucrar a todas las partes interesadas en el proceso de planificación y desarrollo urbano.

Al adoptar estos principios y considerar estos temas clave, podemos asegurar un desarrollo urbano positivo que beneficie a las generaciones presentes y futuras.

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