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Alfréd Hajós: del oro olímpico al diseño arquitectónico

El primer campeón olímpico de natación, Alfréd Hajós, dejó una huella duradera en la arquitectura húngara con su enfoque modernista y diseños funcionales que van más allá de los espacios deportivos.

Alfréd Hajós, nacido Arnold Guttmann en Budapest en 1878, es recordado principalmente como el primer campeón olímpico de natación y un polifacético deportista. Sin embargo, su impacto va más allá de las piscinas olímpicas y llega hasta el urbanismo y la arquitectura, dejando un legado que vamos a explorar a continuación.

Su trabajo arquitectónico

Tras su triunfo en los Juegos Olímpicos de Atenas en 1896, Hajós no tardó en canalizar su pasión por el deporte hacia el campo de la arquitectura, graduándose en 1899 de la Universidad Politécnica József en Budapest, con un enfoque inicial en el Art Nouveau que evolucionó rápidamente hacia el modernismo. Más adelante, fue además asesor técnico de la Oficina de Diseño para la Construcción de Edificios a partir de 1948, lo que le permitió participar en la reconstrucción de grandes edificios públicos en Budapest y Hungría.

A pesar de ello, el Estadio Nacional de Natación que lleva su nombre, Alfréd Hajós, y que se encuentra en Margitsziget, Budapest, es quizás su contribución más emblemática. Construido en 1930, este estadio representa las dos caras de su vida: el amor por la natación y su talento para el diseño.

Además de piscinas, Hajós diseñó varios complejos deportivos y edificaciones públicas que muestran un profundo entendimiento de la dinámica urbana y el flujo humano. Entre ellos, el Estadio Ferenc Szusza y el Millenáris Sportpálya, ambos también en Budapest, y que destacan por su integración de elementos modernos y tradicionales.

Gran Hotel Aranybika
Grand Hotel Aranybika. Imagen: wikipedia

Más allá de la arquitectura de deportes

Sin embargo, su obra arquitectónica no se limitó a espacios deportivos. El Grand Hotel Aranybika en Debrecen es un testimonio de su habilidad para diseñar en gran escala. Construido en 1915, el hotel destaca por su lujosa estética modernista y su compleja funcionalidad que incorpora restaurantes, spa y un teatro.

El reconocimiento a su labor arquitectónica llegó con el Premio Ybl Miklós póstumo en 2010, consolidando su estatus como uno de los arquitectos más destacados de Hungría. Muy merecido, pues su habilidad para diseñar espacios que continúan en uso hoy en día habla de su visión y entendimiento de las necesidades estructurales y estéticas de su tiempo.

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