¿Qué es el biomorfismo? Ejemplos destacados en la arquitectura

El biomorfismo es una corriente de la arquitectura que se inspira en la forma y la estructura de la naturaleza para crear edificios y espacios urbanos.

El arte biomórfico se hace extensivo a todo, desde el diseño hasta la arquitectura. Cuanto más conocemos el mundo natural, más nos damos cuenta de su increíble complejidad y de su potencial para influir en el diseño. El biomorfismo intenta captar la belleza de la naturaleza, con formas rítmicas y decorativas y patrones complejos.

En este artículo explicaremos qué es lo que hace que una obra de arte sea «biomórfica» y, a continuación, nos adentraremos en ejemplos representativos en arquitectura.

¿Qué significa «biomórfico»?

Si desglosamos la palabra «biomorfo» obtenemos «bio» que significa vida y «morfo» que significa forma. Así pues, un diseño u obra de arte biomórfico debe tener un aspecto orgánico con formas fluidas, en contraposición a los diseños geométricos que tienden a utilizar líneas rectas.

Los orígenes del biomorfismo

Los orígenes del biomorfismo se remontan a la antigüedad, cuando los artistas y arquitectos griegos y romanos se inspiraban en la naturaleza para crear sus obras.

En la Edad Media, el arte y la arquitectura gótica también se caracterizaron por su inspiración en la naturaleza, y es especialmente común en el arte islámico, donde se utilizó junto a la caligrafía y la geometría.

El biomorfismo volvió con fuerza en los movimientos artísticos de principios del siglo XX, como el modernismo, el surrealismo y el art nouveau. En todos los casos, se popularizaron las formas floridas y los relieves.

Posteriormente se ha desarrollado aún más en el mundo del arte contemporáneo. El arte algorítmico y el arte generativo son evoluciones recientes que utilizan ordenadores para generar obras de arte a partir de instrucciones codificadas, construyendo estructuras más complejas que las que podría hacer un ser humano por sí solo.

¿Cuáles son las principales características del biomorfismo?

El biomorfismo puede manifestarse de diferentes maneras según en las distintas formas de arte, pero algunos rasgos clave aparecen de forma frecuente:

  1. Inspiración en la naturaleza: imitar formas orgánicas que se asemejan a elementos de la naturaleza como hojas, árboles, esqueletos de animales y cuerpos humanos.
  2. Círculos y curvas.  Mediante formas suaves y elegantes se busca transmitir una sensación de movimiento y fluidez.
  3. Detalles florales. Los recuerdos de la naturaleza están por todas partes, con formas de pétalos y hojas.
  4. Patrones repetitivos y efectos de mosaico.Dan una impresión de infinito, como la espiral de Fibonacci que es común en el mundo natural.
  5. Uso de materiales ligeros como el acero y el cristal: cubiertas de vidrio que permiten la entrada de luz natural, lo que les da una sensación de ligereza y espacio.

Ejemplos destacados del biomorfismo en arquitectura y diseño

La Sagrada Familia, de Antoni Gaudí

La iglesia de la Sagrada Familia de Antoni Gaudí en Barcelona contiene muchas características inspiradas en la naturaleza. Su interior, con sus grandes columnas ramificadas, nos evoca la idea de estar dentro de un bosque con bonitos efectos de luz natural que entra por sus vidrieras.

El Templo del Loto, de Fariborz Sahb

La Casa de Adoración Bahá’í en Delhi, India, popularmente conocida como Templo del Loto en Nueva Delhi, por Fariborz Sahb. Basado en la flor de loto, su diseño se compone de 27 pétalos revestidos de mármol arreglados en grupos de tres para formar nueve lados.

Terminal TWA del aeropuerto John F. Kennedy, de Eero Saarinen

El edificio de la terminal TWA del aeropuerto de Nueva York, diseñada por Eero Saarinen, está inspirado en las alas de un ave. Sus formas curvas evocan un vuelo fluido y se suele comparar con la figura de “un águila tomando tierra”.

Estación de Oriente (Lisboa), de Santiago Calatrava

Esta estación de tren diseñada por el arquitecto e ingeniero español Santiago Calatrava, se terminó de construir en el año 1998, para la Expo ’98 en Lisboa. Está formada por arcos y columnas formando un gran oasis de palmeras en acero blanco.

Parque Güell, de Antoni Gaudí

En esta famosa obra de Gaudí construida entre 1900 y 1914 se pueden observar múltiples formas orgánicas.

Por ejemplo, en el viaducto de las Jardineras, se pueden encontrar elementos del biomorfismo en su forma y en los detalles de su diseño. La estructura del viaducto, una serie de ondulaciones y curvas, recuerdan a formas naturales, como las de una planta o un animal. Sus columnas, arcos y capiteles están decorados con elementos que parecen ramas y hojas, y las cariátides que sostienen las columnas tienen formas que recuerdan a seres vivos.

La escalinata de acceso a la Sala Hipóstila tiene una forma que se asemeja a una serpiente y cuando llegamos arriba, en la sala nos encontramos con 32 columnas ramificadas, como si fueran árboles. También se pueden encontrar elementos del biomorfismo en la Gruta del Elefante, en las barandillas y bancos.

Imágenes cedidas: Wikipedia, Bert Kaufmann