Un pequeño oasis dentro de una fábrica

El estudio de Marta Labrador Interiorismo es el ejemplo palpable de la esencia de su trabajo, ya que demuestra la capacidad de transformación de los espacios, en este caso, aún con la complejidad de la estructura. Porque como ella misma explica, ha sido capaz de conseguir tener “un pequeño oasis dentro de una fábrica». No siendo reconocible a simple vista desde la calle dada su ubicación en un parque empresarial, es accediendo al interior de su estudio donde, precisamente, se encuentra la mejor carta de presentación de su trabajo. Un trabajo de puro diseño, de formas limpias, líneas sosegadas y elegantes que crean un espacio tranquilo en el que, a través de las formas y los colores, apetece estar.


Este emplazamiento muy cercano a Madrid es, desde hace muchos años, donde está situada la oficina y también el taller de pintura de esta licenciada en Bellas Artes, diseñadora e interiorista. Un lugar de trabajo que se amplió en 2018 con su estudio en un espacio independiente, planteado inicialmente como un showroom al que se suman otras finalidades profesionales de carácter más cultural y artístico, abiertas al público, incluso, tal y como ha visto en sus viajes por determinadas ciudades europeas.

El estudio, de dos plantas de unos 70 m² cada una, está ubicado en una de las naves industriales de la fábrica familiar de Artemade, en el polígono industrial Azque, de Alcalá de Henares (Madrid). Una característica que Marta ve con atractivas posibilidades atendiendo a dos aspectos fundamentales:

  • El primero tiene que ver con el concepto que ella quiere transmitir acerca de su trabajo y es su capacidad por saber transformar los espacios, de amoldarlos al objetivo que se busca. “Atendiendo siempre a una visión previa del espacio y respetando lo que ya funciona de él”, concreta.
  • Y el segundo responde más al propio concepto de considerar el estudio como un espacio versátil, donde se combinen diferentes disciplinas, “porque yo soy eso”, apunta Marta. La intención es que se utilice como espacio de exposición (tanto de su obra como de otros artistas) y también como lugar de encuentro (para presentaciones, reuniones, etc.) que ayude a conocer gente, crear sinergias, etc. “Quiero romper un poco la imagen que se tiene de los polígonos industriales en España y acercarla más a la que se tiene en Europa, a partir de un lenguaje muy anglosajón, donde lo importante es lo que quieras hacer con el espacio”.

Ambos aspectos van completamente de la mano en base a un objetivo común, tal como ella explica: «Tener un espacio que vaya evolucionando conforme lo haga yo y la sociedad”.

Una llamativa zona de entrada y exposición

Cuando llegas al acceso principal de la fábrica y la puerta se abre, a la derecha ya se visualiza una zona de paso diferente, acondicionada con plantas y elementos decorativos, que invita a entrar. Al estar situada en uno de los extremos de la nave, también facilita esta singular puesta en escena que muestra que se trata de un espacio distinto respecto a la fábrica.

Tras recorrer los primeros 50 metros, se llega a un portón grande que da paso a las oficinas y al taller de pintura, situados en un primer piso. Pero a este espacio semi-abierto de la zona de la entrada, la interiorista quiere sacarle “el máximo jugo” convirtiéndolo en una zona de exposición, con la imagen descriptiva de ‘sacar las piezas a la calle’, como ha visto hacer en otros países.

Si se sigue adelante unos pasos más, se alcanza la esquina de la nave y al girarla, se presenta ante los ojos un atractivo pasillo pavimentado que recorre todo el lateral. Nada se ha dejado al azar en esta otra puesta en escena: un suelo de piedra teñido de negro abrazado, por ambos lados, de sendos caminos de piedras blancas de río creando un bonito contraste cromático al que, sumándole el factor vegetación e iluminación ambiental, se realza ese efecto teatral tan buscado, especialmente de noche, para dar la bienvenida al visitante y envolverlo en una atmósfera muy especial. Junto a la pared exterior, se hicieron en el suelo 65 agujeros para jazmines trepadores que, con el tiempo, crearán una pantalla natural verde, en contraposición al rudo cemento de la pared frontal que se ha dejado en su estado original.

Y al final del pasillo, se alcanza un coqueto porche bajo una marquesina de lamas madera que genera un juego de luces y sombras muy agradable, según inciden los rayos del sol. La imponente puerta de acceso al estudio, enmarcada entre dos grandes cristaleras, “es un guiño a un trabajo realizado por la empresa familiar, como fue la rehabilitación del Palacio Real de Madrid”, explica la diseñadora e interiorista.

Diferentes ambientes en planta baja

Tras cruzar la puerta, se comprende perfectamente aquello de ‘la capacidad de transformación del espacio’ que caracteriza el trabajo de Marta Labrador, ya que te olvidas completamente que estás en una nave industrial y descubres una atmósfera de auténtico efecto ‘wow!’.

El espacio, de planta rectangular y totalmente diáfano sobre un pavimento blanco de derivados de madera, se distribuye en tres ambientes, dos de los cuales corresponden a los espacios de Casa Decor de los años 2020 y 2021 que Marta Labrador ha redimensionado aquí como muestra de su trabajo. Las paredes están papeladas de laca blanca al agua y molduras y se ha buscado crear una envolvente de suelo, paredes y techo lo mas neutro posible “para poder trabajar con piezas distintas».

El primer ambiente es el situado junto a la puerta de entrada y cuenta con más luminosidad natural, ya que una de las paredes laterales también está acristalada. Está parte la ocupan diferentes piezas de mobiliario e iluminación de diseño propio, así como obra pictórica firmada por Marta Labrador, y otras piezas de las marcas con las que trabaja el estudio, dejando la zona central totalmente despejada para ganar en amplitud visual a la hora de recibir al visitante.

El segundo ambiente corresponde al espacio titulado ‘Un libro sostenible’ de Casa Decor 2020 donde destacan las líneas geométricas, especialmente relacionadas con la majestuosa librería de suelo a techo, acristalada, en madera de castaño natural y marcos reticulares teñidos de negro. La luz interior de la librería, participa en el espacio creando calidez mediante tonos anaranjados, componiendo una atmósfera tranquila, perfecta para la lectura. En el falso techo de madera de fresno de cuatro centímetros destacan los vacíos que se llenan de luz mediante luminarias lineales.

Frente a la librería hay una mesa de trabajo hecha expresamente para recibir al visitante que llega al estudio, un diseño de la propia Marta Labrador. De líneas clásicas con reminiscencias contemporáneas, es más estrecha de lo habitual y el sobre de la mesa está protagonizado por cuatro perforaciones con una figura geométrica en color claro y el resto, en negro.

Cruzando por la parte central de la librería, se accede al tercer ambiente que lleva por título ‘Viaje a una fantasía’, un tributo a esta ilusión que niños y mayores comparten pese al paso del tiempo. Salta a la vista el mural hecho a partir de una pintura acrílica sobre lienzo de lino que responde a una metáfora que habla de la vida y para la que Marta Labrador se inspiró en un cuento de su hijo. Durante varios meses y sobre un andamio, desarrolló está pintura que, asimismo, cubre las puertas de los armarios que esconden, en cada cajón, todo un universo de juegos infantiles. Fabricados artesanalmente, cual auténticas obras de arte de ebanistería, representan piezas de Lego, soldaditos, casita de muñecas, juegos de mesa, etc. y están hechas con fragmentos de piezas inservibles de madera. Por su parte, el suelo de este espacio es también un juego de geometría.

Un espacio funcional en la primera planta

A la primera planta se accede subiendo una escalera de caracol de peldaños de madera negra. La forma elegida responde al gusto de la diseñadora “porque me encantan y tienen un contenido muy poético, con más encanto. Tienen algo visualmente muy atractivo. Y porque a nivel del espacio, lo resuelven mucho mejor”.

Junto a la escalera destaca una piedra natural traslúcida ónix, de Cosentino, y acompañando el recorrido ascendente, la pared acristalada muestra una vista “muy interesante, de elementos muy representativos de las fábricas”, explica Marta Labrador, quien añade: “Por dentro se ve un espacio más refinado y hacia afuera ves una estructura muy industrial. Justo es lo que busco: la convivencia que da un toque distinto a los espacios”.

La planta superior, de dimensiones similares a la inferior pero con suelo de madera de tarima de fresno y caoba, muestra las piezas que se van diseñando en el estudio y que entrarán y saldrán según suceda.

Esta planta se divide en dos ambientes. El primero muestra piezas de mobiliario, cuadros, lámparas, etc. en un cuidado desorden expositivo abrazado por un perímetro en forma de L con una librería de madera de fresno y laca blanca y otro lateral de laca gris con un armario de cuarterones acristalados e iluminados. Atravesando este, se abre el baño del estudio.

El ambiente que viene a continuación muestra el espacio de Casa Decor de 2022 titulado ‘Luces Retóricas’, un proyecto inspirado en la arquitectura tradicional de las buhardillas francesas y madrileñas para crear un marco contemporáneo a través de un lenguaje poético de claroscuros. El espacio está protagonizado por las vigas de roble que parecen querer abrazar la estancia para potenciar un lugar de recogimiento, proponiendo un rincón de lectura muy confortable, junto a una librería compuesta de varios nichos que sigue la línea diagonal del techo y que se ha vestido de un color caldera, el mismo que se ha utilizado para el altillo decorativo y el frontal del sofá serpenteante que invita a reunirse y conversar. El estudiado proyecto de iluminación consigue enfatizar ese lenguaje poético mediante el juego de luces y sombras.

Estilismo: Cristina Rodríguez Goitia

Imágenes cedidas: © Alejandro Cayetano