Integrar el pasado: renovación de un edificio de oficinas existente

El objeto de la rehabilitación llevada a cabo por GCA Architects es un edificio con acabado en obra vista en Carrer de Joan Miró, en Barcelona. En las fachadas, la intervención es muy puntual respetando el conjunto del edificio tanto en sentido formal como de materialidad. Se aumentan las proporciones de los huecos en las fachadas para facilitar la entrada de luz y la ventilación natural y se sustituye la madera que había entre ventanas por obra vista, igual que la fachada existente.

La materialidad de la fachada otorga majestuosidad al edificio a través de una composición volumétrica rítmica y unitaria, que se manifiesta tanto en el exterior como en el interior. La envolvente representa el carácter del edificio.

El diseño de GCA Architects tiene como objetivo la reforma del edificio de oficinas existente para conseguir espacios diáfanos en el respeto de la preexistencia

En la zona central de la fachada, los huecos se amplían y se forran perimetralmente con material metálico, generando un contraste con la obra vista y enfatizando el acceso al edificio. Compositivamente, el proyecto plantea la reconfiguración del núcleo de comunicación vertical del edificio, rotándolo 90 grados para generar un amplio corredor de conexión interior entre las dos calles. La intervención facilita la entrada de luz natural en los lobbies y en todos los niveles del edificio. El resultado es un espacio fluido y abierto donde las líneas interiores juegan con la luz y con las vistas de las calles exteriores, que encontramos encapsuladas en las ventanas.

En la zona de oficinas, un espacio diáfano contemporáneo dialoga con las texturas y la gama cromática del edificio existente, manteniendo la premisa de calidad que ya otorgaban los materiales originales. El carácter de la nueva forma de vivir los espacios de trabajo, con planta abierta y con instalaciones vistas, se equilibra con los colores cálidos de la fachada y las texturas vibrantes de la estructura vista en hormigón. Los nuevos espacios de oficinas se convierten así en un espacio en suspensión entre pasado y futuro.

Imágenes cedidas: © José Hevia