El límite botánico y sofisticado entre la tierra y el océano canario

La reforma llevada a cabo en Labranda Costa Adeje Suites fue un gran reto y oportunidad para Alfaro-Manrique Atelier, por su envergadura y por la oportunidad que representaba el edificio situado en la mejor zona de Tenerife de hacer un gran reposicionamiento y generar un nuevo imaginario de este gran resort.

En el diseño y concepto creado para Costa Adeje Suites se apuesta por destacar su tropicalidad, su vinculación con el privilegiado enclave, la fuerza de la costa de Tenerife. La vegetación del lugar es un punto clave en el diseño: los colores verdes de la flora se difuminan con los azules y aguamarina del océano, en contraposición con los colores de la tierra canaria, con esos interiores privilegiados que tiene la isla, con tonos que van desde los negros y grises de sus arenas y rocas a los terrosos y ocres.


Se utiliza un diseño vinculado a lo natural, al paisaje canario, a su gama cromática, a la fuerza y escala del entorno natural para generar un concepto de límite entre la tierra y el océano, que acompaña al huésped de manera integral desde el exterior del hotel. Todo ello potenciando su paisajismo pero con dos mundos especializados que son el hotel de adultos y el familiar con leves matices entre ellos: uno más vinculado al océano, otro más al interior tinerfeño; uno con dominio de los colores marinos, azules y aguamarinas oscuros, otro con matices rojizos y térreos.

Los grandes volúmenes existentes exteriores, con pasillos y corredores abiertos, pasan a enfatizarse y enriquecerse gracias al nuevo cromatismo, jugando con el blanco de las fachadas y los grises que vienen del basalto local y que se extienden en los núcleos de comunicación, pasillos y techos de terrazas, dando el edificio una presencia vibrante y con ritmo identificada con el lugar.

Una atmósfera evocadora

El introducir el exterior con toda su vegetación en el interior, y el desdibujar las fronteras entre el paisaje y arquitectura, es algo que se evidencia en las zonas comunes y especialmente en el espacio central de la gran zona de encuentro y recepción, abierta, tropical, con presencia del mismo basalto oscuro canario presente en la fachada. Estas zonas comunes presentan una geometrización de las formas naturales, estando dotadas de una estética sofisticada y elegante. Se usan tanto maderas locales como los ya mencionados basaltos, pasando por cerámicas artesanales, fibras y tapices vegetales.

Los ambientes con luz tamizada dentro del gran volumen de recepción —esa nueva caja de vidrio que surge conformando la zona común entre los dos mundos, a modo de gran invernadero— se consiguen con unas grandes bancadas de lamas perimetrales que se transforman en celosías curvadas que tamizan la luz de los patios en los que se atisban las palmeras de la planta inferior. Y que se rematan con gestos curvados de los que se suspenden lámparas ornamentales.

Persiguiendo una experiencia diferenciada

El hotel cuenta con numerosos ambientes de encuentro y restauración, con sus zonas exteriores anexas. Todos con su propia personalidad pero continuando con ese ambiente común botánico, con esa vegetación y esos colores y geometrías que aportan las cerámicas.

Quedan preservadas y cerradas a la intimidad del cliente las habitaciones, todas ellas suites, y nuevamente volcadas al exterior gracias a sus terrazas con vegetación. En ellas, el ambiente sereno, relajado y confortable que da la madera junto con los revestimientos tipo lino, combina con las lámparas de fibras naturales, los cabeceros cerámicos y de linos verdosos y las cerámicas tradicionales presentes en el baño, consiguiendo el ambiente tropical canario buscado.

El mobiliario ha sido diseñado casi en su totalidad por Alfaro-Manrique Atelier, excepto las sillas, butacas y mobiliario de exteriores de piscinas. En lo que se refiere a la iluminación, se apuesta por piezas exclusivas para el hotel como las dos grandes lámparas de recepción o los globos suspendidos con cinchas de cuero. Destacan también las lámparas Danaus, diseño de Emili Manrique.