De taller de coches a sostenibles y acogedoras oficinas

Raquel González Interiorismo ha transformado un viejo taller de coches en las nuevas oficinas de Silleras Asesores Jurídicos, ubicadas en el barrio de Carabanchel de Madrid. El proyecto, desarrollado en colaboración con Tribeka Estudio, y dirigido y ejecutado por la interiorista, tenía como objetivo convertirse en un espacio de trabajo acogedor, natural, fresco, sostenible y actual.

El diseño de los nuevos espacios pretende optimizar las dos entradas de luz natural de las que dispone el local, una de la fachada principal y la otra de los lucernarios de la zona central. Los cinco metros de altura en la zona más alta de la zona de trabajo ayudan a potenciar la luz y a ganar amplitud visual.

Un espacio, cinco ambientes

El recorrido de estas oficinas de 211 m², se presenta a través de una planta rectangular en la que el proyecto de interiorismo ha distribuido el espacio en cinco ambientes claramente diferenciados según cada una de sus funcionalidades, con el objetivo de dotar de significado a cada uno de ellos y favorecer la relación entre los equipos.

La distribución de estos espacios vino marcada fundamentalmente por la diferencia de altura de los techos y por las dos entradas de luz natural del local. El propio forjado del edificio marca la zona más baja del local con una altura de 3,30 metros en la que se ha ubicado la zona de espera y recepción, la sala de reuniones, el almacén y los aseos. Una vez nos adentramos hacia la zona de trabajo y el despacho, la altura pasa a ser de cinco metros gracias a una ampliación que se hizo en su momento anexando varios patios de luces del edificio.

Los espacios más privados, como la sala de reuniones y el despacho de dirección, se han tratado a modo de cubos exentos con cerramiento de cristal para conseguir intimidad sin dejar de formar parte visual del proyecto general. El mobiliario de oficina del proyecto es de Inclass y el resto de mobiliario se ha diseñado a medida por el estudio Raquel González Interiorismo, en colaboración con Tribeka Estudio.

Cabe destacar el proyecto de iluminación de todo el espacio con luz ambiente natural, más técnica con los lineales sobre las mesas y, sobre todo, la puntual focalizada en la que juega un papel importante las diferentes lámparas suspendidas de cada uno de los espacios.

Zona de entrada

El primer ambiente recoge la sala de espera. Los cuatro colores conceptuales escogidos para el proyecto por Raquel González y Germán Morales, de Tribeka Estudio, se evidencian desde el primer momento en el que se entra al local: el blanco en las paredes, el gris en el suelo porcelánico de acabado cementoso, el tono de madera en el mobiliario en rechapado de roble y el color amarillo a través de una franja que recorre los techos y algunas paredes del local.

Este primer ambiente, con luz natural procedente de la fachada principal, se ha concebido como un espacio polivalente en el que recibir al cliente, como zona de descanso para los trabajadores y como zona de reunión cuando no es necesario acceder a las oficinas. Raquel González ha optado por un equipamiento a medida cómodo y funcional con el que conseguir una atmósfera acogedora abierta y con acceso directo al pasillo que lleva a las oficinas. Las lámparas de techo circulares ayudan a dar una luz general y apoyan la luz natural que entra en este espacio desde la fachada.

Pasillo, baño y almacén

Los bajantes y las instalaciones originales del local condicionaron la ubicación de los baños, que quedan a continuación de la zona de entrada. Y aprovechando la altura de esta zona, se ubicó a continuación de estos, la sala de reuniones generando un pasillo que conduce desde la entrada directamente a la zona de trabajo. Unas estanterías abiertas en rechapado de roble cubren la pared de la derecha que, apoyada por un carril de focos en el techo, acompañan al trabajador o visitante hacia el fondo del local.

Sala de reuniones

La sala de reuniones es uno de los dos espacios de trabajo cerrados del proyecto. Se diseñó a modo de cubo exento con una gran cristalera que da al pasillo y una ventana en la pared que comunica visualmente con la zona de trabajo. Las paredes se han decorado con papel pintado en uno de los tonos conceptuales del proyecto de interiorismo. Esta sala, que goza también de mucha luz natural gracias al lucernario, se ha apoyado con luz artificial a través de un lineal sobre la mesa de reuniones.

Sala de trabajo

A continuación y aprovechando tanto el cambio de altura, que pasa de 3,30 metros a 5 metros, como la gran entrada de luz natural que generan las claraboyas del techo, se ha generado un espacio abierto destinado a la zona de trabajo claramente determinado por cuatro mesas grandes de madera que acogen un total de 24 puestos de trabajo con el objetivo de favorecer el networking.

Pero, sin duda, lo que llama especialmente la atención de esta zona central que continúa hasta el despacho del fondo es el techo, que Raquel González y Germán Morales han querido potenciar manteniendo las cerchas vistas con un tratamiento para el fuego, resaltando los conductos de climatización vistos para aportar un toque industrial y el revestimiento con chapa ondulada y lacada en blanco.

El proyecto de iluminación en esta zona, con gran luz natural, está apoyada por unos lineales para iluminar los puestos de trabajo, unos carriles de Flos para iluminar los cuadros de la pared y bañadores de luz para iluminar el techo y generar luz general en la zona de trabajo.

Despacho de dirección

“Nos gustó la idea de hacer un despacho a modo de cubo exento aprovechando la altura de la cubierta”, comenta Raquel González. Este despacho, al igual que la sala de reuniones, se ha diseñado siguiendo el mismo concepto de papel pintado, mesas en negro, sillas en madera y a modo de cubo exento con una gran cristalera con el objetivo de tener una visión general de todos los puestos de trabajo. Está equipado con mobiliario de oficina de Inclass. Las cuatro paredes de este despacho se han revestido con diferentes acabados en madera, papel pintado y cristal.  

Imágenes cedidas: © Jaime Ferrerlo