Adiós a las barreras arquitectónicas en el Museo Gustavo de Maeztu de Estella

El museo Gustavo de Maeztu se ubica en el palacio de los Reyes de Navarra de Estella, ejemplo señero de la arquitectura románica civil de Navarra, que ostenta la declaración de Bien de Interés Cultural con la categoría de monumento. El inmueble es propiedad del Gobierno de Navarra, que lo rehabilitó en 1991 como sede del museo de Gustavo de Maeztu y cedió su uso al Ayuntamiento de Estella, que se ocupa de la gestión y de los gastos de funcionamiento.

Problemática y planteamiento del proyecto

Los recorridos del interior del museo no estaban adaptados para personas con discapacidad, dado que cuando en 1991 se realizaron las obras para su rehabilitación como museo se mantuvieron sus elementos de comunicación vertical (escaleras) sin plantear un ascensor por la notable dificultad para su implantación en un edificio de tránsitos complejos por su origen medieval. La dirección del museo había manifestado repetidamente en los últimos años el problema que esto suponía para los visitantes, dado que se trata de un edificio de uso público en el que las salas de exposición se ubican en las plantas elevadas, y a las que solo se podía acceder por escaleras.

Desde la Sección de Patrimonio Arquitectónico del Gobierno de Navarra, de la mano del arquitecto José Luis Franchez Apecechea, se estudió este asunto y, una vez realizado y analizado el levantamiento planimétrico del edificio, se llegó a la conclusión de que la supresión de barreras arquitectónicas y adaptación a la normativa actual de accesibilidad era posible en todas las salas expositivas si se construía un ascensor en el patio interior del palacio y se realizaban una serie de actuaciones constructivas para establecer las conexiones oportunas en cada planta con el elevador exterior.

Es evidente, por otra parte, que esa instalación y los trabajos aparejados de conexión, que eran complicados dado la complejidad de recorridos y desniveles interiores de un edificio medieval, debían realizarse con una calidad constructiva y formal acorde con la condición de Bien de Interés Cultural que ostenta el palacio. Los responsables entendieron que esa intervención —un elemento nuevo e independiente que se yuxtapone a una fábrica histórica protegida— no pasaba por una repetición mimética y pintoresca del sistema constructivo y formal del palacio, lo que hubiera supuesto a su entender un falso histórico, sino que podía y debía abordarse desde la contemporaneidad arquitectónica.

Obras realizadas

Las obras realizadas no solo han tratado de resolver la accesibilidad al museo, sino que también han tratado de incorporar su patio interior, hasta ahora en desuso e inaccesible para los visitantes, al espacio expositivo y de recorridos, permitiendo que el interior del museo «respire» por su patio.

En primer lugar, una vez desmontado el mobiliario del zaguán y protegido su pavimento pétreo, se abrió el paso de comunicación con el patio desde el zaguán o vestíbulo de llegada, labor imprescindible para realizar el resto de trabajos previstos. Una vez practicable el nuevo paso, hubo que desmontar antiguas instalaciones y estructuras metálicas existentes en el patio, y levantar el pavimento de losas pétreas y los rellenos con objeto de realizar las labores de excavación proyectadas. Así, se ejecutó el foso del ascensor en hormigón armado, que incluyó un forrado interior estanco a modo de encofrado perdido con chapa de acero de 3mm de espesor para evitar filtraciones de agua, y la nueva rampa de acceso peatonal a la sala de usos múltiples del semisótano desde el patio.

A continuación, se replanteó y levantó la estructura metálica del cuerpo del ascensor y de los forjados de pisos de conexión con el museo, resuelta con pilares y vigas con perfiles de acero laminado, y se replantearon y abrieron los nuevos huecos de paso en las fachadas del patio, incluida la nueva losa de balcón del interior del vestíbulo en la primera planta. También se instaló la maquinaria del ascensor, incluyendo la cabina con un lateral en vidrio y capacidad hasta 11 personas. Se realizaron también las instalaciones técnicas de electricidad y climatización previstas en el proyecto.

Realizados estos trabajos, se colocó la envolvente exterior del ascensor y de las galerías de conexión, resuelta en fachadas y cubiertas de manera continua con paneles autoportantes traslucidos de 7 cm de espesor, con capacidad aislante térmica, y en los huecos, vidrios dobles de baja emisión con control solar, según los despieces y módulos definidos en los planos. Se ha puesto especial énfasis en que esa «piel traslucida» sea continua y única en todos los planos que definen la envolvente del ascensor y de las galerías de conexión con el museo, lo que ha supuesto un especial esfuerzo por resolver con detalle los diversos y singulares encuentros en ángulos y con la fábrica de ladrillo.

El interior de las galerías de conexión con el museo se pavimentó con tarima de madera de iroko anclada a la estructura metálica, y se instalaron los aparatos de iluminación con led y de climatización previstos. El patio se enlosó con piedra arenisca y se recuperó el jardín de césped de hierba natural. El objetivo es que el espacio del patio, ahora accesible, se pueda utilizar en periodos estivales para actividades culturales singulares.

Imágenes cedidas: © José Manuel Cutillas