“La destrucción de un archivo”, una exposición de la artista Belén Esparza

_2B space to be, espacio expositivo del estudio de arquitectura y diseño Moneo Brock, presenta “La destrucción de un archivo”, una exposición de la artista Belén Esparza que forma parte del programa OFF del Madrid Design Festival 22.

Inauguración: 26 de febrero, de 19:30 a 21:30.

Exposición abierta hasta el 11 de marzo.
De lunes a viernes, 10:00 – 14:00 y 16:00 – 19:00.

Belén Esparza: “Y así, sin avisar, los documentos se transforman en indiscreto papel que no puede permanecer. Pero el trabajo de destrucción del archivo es tedioso y los materiales se resisten a desaparecer y se me presentan de otra manera, y las emociones y los ecos de todas esas horas de trabajo y años de proyectos empiezan a aflorar y se rebelan ante el olvido, renegando de la trituradora y de su exterminio. Y así, de forma casi natural, el papel triturado se hace hilo, y el hilo se hace tejido, y el tejido se escapa al espacio, y se transforma, y el archivo sigue en mi memoria, pero en otra realidad».

Belén Esparza nació en Pamplona en 1952. Estudió Arquitectura en la Universidad de Navarra y desde entonces, a lo largo de más de 45 años, desde Tudela y Pamplona, ha desarrollado su actividad profesional a través del estudio Blasco Esparza, fundado con Manuel Blasco —compañero en lo profesional y en lo personal—, y durante trece años como Directora de la Oficina de Rehabilitación de los pueblos de la zona sur de Navarra.

En todo este tiempo ha realizado trabajos muy diversos dentro de las disciplinas que ofrece la profesión, pero guarda un especial cariño hacia las intervenciones en los edificios del patrimonio histórico que ha tenido la fortuna de rehabilitar, así como hacia los cuidados para la protección de los conjuntos urbanos de carácter patrimonial.

Recuerda con emoción y admiración la oportunidad que ha tenido de trabajar con maestros artesanos que la enseñaron las técnicas y materiales tradicionales de la construcción, en unos tiempos en los que el hierro y el cemento habían relegado casi por completo los trabajos de la cal, la madera y el barro.

Esta actividad ha sido la que ha alimentado su trabajo como artista visual, que siempre ha discurrido en paralelo a su carrera como arquitecta, y que ha acabado siendo el crisol donde ha ido mezclando los criterios propios de la profesión, la abstracción y la racionalidad, con las reminiscencias de las “enseñanzas propias de la condición femenina” de su infancia pamplonesa.