¿Por qué nuestra ciudad necesita más jardines verticales?

TEXTO: Fernando Pozuelo. Fernando Pozuelo Landscaping Collection. www.fernandopozuelo.com @Jardindeautor

El crecimiento de las grandes ciudades de todo el mundo continúa imparable. Cada vez aglutinan un mayor número de personas, por lo que todas ellas tendrían que tener un objetivo común: ofrecer a sus ciudadanos la mayor calidad de vida posible. Una tarea nada fácil teniendo en cuenta que según pasan los días están más congestionadas y contaminadas, lo que puede hacer menos amable vivir en dichas urbes. Si hay algo que puede combatir esto y ayudar a cumplir este propósito, es la naturaleza.

Nadie puede negar el hecho de que la naturaleza nos proporciona bienestar, y precisamente en las ciudades su presencia no es algo que abunde. Aún así, en los últimos años son muchas las urbes que parecen haber entendido esto, realizando un gran esfuerzo por ampliar y potenciar la presencia de la naturaleza en ellas.

Existen numerosas alternativas para introducir la naturaleza en las ciudades, a través de espacios verdes como parques, incluyendo vegetación en calles o avenidas… pero otra alternativa es integrarla en los propios edificios. En la arquitectura, históricamente la naturaleza se ha incluido como una forma o elemento decorativo, pero, conociendo los innumerables usos que se le puede dar para crear edificios más amables, este sector ha explorado y potenciado su apuesta por los elementos naturales.

Y es aquí donde aparece el jardín vertical, es decir, muros verticales vegetales que permiten reverdecer los entornos en los que el espacio es escaso. La técnica que se utiliza en su construcción integra la vegetación y la arquitectura de forma natural con los colores y formas del entorno urbano. Dejando a un lado el componente estético, que desde el punto de vista decorativo cuenta con un gran poder visual, los jardines verticales pueden aportar innumerables beneficios, tanto a la ciudad como al propio edificio.

Entre ellos, podemos destacar su capacidad de alterar el comportamiento higrotérmico, y es que este jardín abraza al edificio ofreciéndole un aislamiento térmico adicional, una protección de la radiación solar y una regulación de la temperatura. Esto lo convierte en un edificio más eficiente, donde en los inviernos actuará contra la humedad y en verano protegerá al usuario del excesivo calor, reduciendo así la necesidad de utilizar sistemas de calefacción y refrigeración. Además, esta vegetación es ideal para reducir el ruido ambiental, ya que actúa como una barrera acústica que aísla nuestro hogar del ajetreo de la ciudad.

En términos más generales que atañen al exterior, estos jardines contribuyen a mejorar la calidad del aire, siendo capaces de reducir el efecto isla de calor urbana, lo que provoca que a causa de la actividad humana, en las ciudades y áreas metropolitanas, la temperatura media sea ligeramente superior que en las zonas rurales. Y no podemos olvidarnos de que su introducción también supone un aumento de la biodiversidad.

En definitiva, los jardines verticales se convierten en una perfecta opción a tener en cuenta en el desarrollo urbanístico de las ciudades, y una alternativa complementaria a la renaturalización de estos espacios urbanos.

Imágenes cedidas: © Shutterstock