Hotel Pestana Plaza Mayor: un oasis en el corazón de la capital

Estudio B76 es el responsable del proyecto de reforma de arquitectura de interiores, decoración y equipamiento del hotel Pestana en la Plaza Mayor de Madrid. Todo el hotel se convierte en un homenaje al trabajo de tejedores y bordadores, herreros, carpinteros, ceramistas… profesiones que van desapareciendo, pero cuyo valor es incalculable.

También el folclore está presente en la realización de este proyecto. Los cuadros de “las manolas” con sus abanicos o sus mantones de Manila, la cerámica, los platos, los paños bordados, con encajes de filigrana evocan de nuevo las celosías textiles.

El patio, el corazón de la propuesta

El patio se convierte en un auténtico distribuidor hacia todos los espacios de uso común del hotel: restaurante, coctelería, lounge, salón privado… La iluminación se diseña al servicio de una escenografía buscada, barroca, que potencia el efecto de misterio y deseo por descubrir, que insinúa más que muestra, que transporta en el tiempo, como en la piscina ubicada bajo las bóvedas de la arquería de plaza Mayor, en fábrica de ladrillo visto, iluminada por líneas de led ámbar y pequeños puntos de luz como estrellas reflejadas en la alberca.

Este patio es el auténtico protagonista funcional y espiritual del edificio. Se estructura en torno a los cuatro hermosos Laureles de Indias, acompañados de tiestos de barro hechos a mano sembrados de plantas diversas, con celosía de hiedra bajo su cubierta acristalada y mobiliario de roble, latón y piel, todo iluminado mediante catenarias a modo de verbena, tan castiza como La paloma que conecta con el folclore madrileño.

En el patio la iluminación se diseña al servicio de una escenografía buscada, barroca, que potencia el efecto de misterio y deseo por descubrir

Un salón presidido por columnas

El salón biblioteca se ubica en planta primera en el Salón de Columnas, en la zona de desembarco de la escalera imperial, coincidiendo con un área de especial valor arquitectónico y de uso principalmente destinado a los clientes del hotel. Cabe destacar la presencia de lámparas holandesas y españolas restauradas con mimo, combinadas con iluminación lineal y con otras lámparas de artistas contemporáneos como la palmera dorada de Miguel Oriol en el techo de la bajada al patio desde plaza Mayor, que anticipa el vergel en el que estudio B76 ha convertido el antiguo patio de bomberos de la calle Imperial.

El objetivo ha sido recuperar el edificio para la vida de la ciudad, sustituyendo sus anteriores usos como Junta Municipal y Parque de Bomberos por el nuevo uso como hotel de cuatro estrellas. La gran aspiración del diseño ha sido poner en valor el edificio y darle la importancia que se merece, creando espacios habitables. Se han creado espacios de ocio que no solo podrán disfrutar los huéspedes, sino también los visitantes de la Plaza Mayor que quieran recrearse en su restaurante, terraza, cafetería, spa o piscina en su terraza, entre otras instalaciones, experimentando en cada uno de estos espacios ambientes únicos.

Un homenaje a pintores clásicos españoles

Uno de los grandes éxitos de su interiorismo es la forma mediante la que sus diseñadores se han asomado a la historia del edificio y su entorno. Cuando se recorren los diferentes espacios, la mirada va descubriendo colores inspirados en los grandes pintores clásicos españoles como Velázquez o Goya, que no son otros que los colores de Madrid.

Esos colores, por ejemplo, están en la moqueta de sus habitaciones, donde la composición de diferentes ramajes de antiguos diseños de la Real Fábrica ha permitido mantener esa conexión con la historia, pero a la vez con la modernidad, gracias al nuevo trazo y colorido expresionista.

Buscando los rayos de sol

En cubierta, con unas vistas espectaculares sobre los tejados de Madrid, se sitúa el solárium y piscina exterior. A la hora de afrontar el interiorismo, la propuesta de Estudio B76 trasmite un respeto historicista por el edificio y su entorno de una forma muy personal, con un espíritu de reinterpretación cargado de creatividad, pero sobre todo de cariño, amor y sensibilidad hacia la historia, tradiciones y estilo de vida de la ciudad en la que el hotel se ubica.

Si por algo se caracteriza este hotel es por el equilibrio entre las diferentes escalas, llegando a un compromiso entre la gran composición arquitectónica que el edificio ofrece y el carácter doméstico que el estudio siempre busca en sus espacios hoteleros.

Si por algo se caracteriza este hotel es por el equilibrio entre las diferentes escalas, llegando a un compromiso entre la gran composición arquitectónica que el edificio ofrece y el carácter doméstico que el estudio siempre busca en sus espacios hoteleros

Imágenes cedidas: © Montse Garriga