Son Brull de Carme Pinós: ser parte del territorio, ser paisaje

Estudio Carme Pinós ha realizado la reforma y ampliación del hotel Son Brull, en Pollensa (Mallorca). Se trata de un hotel rural de cinco estrellas que ocupaba un antiguo monasterio del siglo XVIII en el que los clientes deseaban rehabilitar y ampliar el spa situado en el edificio principal, así como la construcción de cuatro nuevas villas en el territorio adyacente.

La intervención no pretende ocupar el territorio, más bien construir territorio, crear un gran jardín, un paisaje por donde pasear. Para evitar competir con la arquitectura histórica y aprovechar la topografía del entorno, el estudio ha proyectado cuatro villas que acaban fundiéndose con los muros de piedra de las terrazas que componen el paisaje agrícola de la zona, creando así un conjunto donde la edificación y los espacios verdes se vuelven simbióticos. De este modo, las nuevas villas se insertan en la última terraza al pie de la montaña, disfrutando de las vistas de los viñedos.

La cota superior de las villas puede leerse como un jardín que, partiendo del edificio principal del hotel, se extiende hacia los campos. En el nivel inferior, cada villa, abierta hacia el paisaje y protegida hacia las miradas ajenas, disfruta de su mundo particular.

En lo que se refiere a los materiales empleados, el entorno es el gran referente. En este sentido, el proyecto es piedra, tierra y luz.  

Desde la lejanía todo continúa igual

La ampliación del spa en el edificio histórico existente implicaba la incorporación de salas con vistas hacia paisaje. La mayor preocupación de Carme Pinós era no construir una base acristalada donde descansara el edifico del siglo XVIII de aspecto macizo. Como consecuencia, grandes pérgolas de madera y vegetación ocultan el brillo de los cristales situándolos en segundo plano.

Desde la carretera la visión del antiguo edificio sigue siendo la misma pese a la ampliación del spa y la construcción de las cuatro villas. El gran edificio continúa reposando sobre muros de piedra, de la misma manera que el paisaje sigue estando constituido por bancales y muros de piedra seca.

Se han proyectado cuatro villas, fundiéndose con los muros de piedra de las terrazas que componen el paisaje agrícola de la zona