Estudio [Y] analiza las claves de la relación entre arquitectura e interiorismo

Estudio [Y], el showroom de interiorismo fruto de la colaboración entre Pascua Ortega y El Corte Inglés, ha acogido la celebración de la jornada Relación entre arquitectura e interiorismo en perfecta sintonía. El coloquio, que ha contado con la presencia de más de 50 asistentes, ha contado con la participación de Jorge Lozano como moderador, arquitecto en Estudio Proyecto Singular, y de Marta Caveda, arquitecto en Caveda Granero Romojaro, el arquitecto Pablo Carvaval, Belén Domecq, interiorista en Grupo Cosmic Belén Domecq, el interiorista Tomás Alía y el propio Pascua Ortega.

Juan Antonio Cartón Salazar, jefe de Estudio [Y] de interiorismo, dio la bienvenida a los asistentes y explicó el concepto detrás del estudio antes de que los ponentes entrasen en la materia del debate, organizado en torno a tres bloques: el origen del interiorismo como especialidad, la relación entre arquitecto e interiorista y las tendencias actuales y de futuro.
Para Pascua Ortega hay que diferenciar entre “el interiorismo como profesión y como concepto”. Aunque durante el debate existía un consenso en situar la escuela de la Bauhaus como un punto de inflexión, Pascua Ortega destacó el periodo entre finales del siglo XIX y fines del XX en el que se produjo un movimiento importante hacia la especialización.
Para Marta Caveda, efectivamente, “el primer lugar de encuentro entre arquitectos e interioristas es la Bauhaus. Allí se alcanza un acuerdo de cómo trabajar de forma interdisciplinar”. Tomás Alía llevaba el origen del interiorismo mucho más atrás: “Desde el paleolítico la gente se preocupa por los espacios interiores. En Constantinopla o en Roma había verdaderos maestros del interiorismo y del confort; existe desde que el mundo es mundo”. Opinión que difería de la expresada por el arquitecto Pablo Carvajal, que destacó lo reciente de la especialidad de la arquitectura de interiores.
La importancia del trabajo en equipo
Uno de los temas que más interés despertaron entre ponentes y público fue el de la relación entre arquitectura e interiorismo a la hora de trabajar en un proyecto. De forma unánime se apostó por la colaboración y el entendimiento como el mejor camino para obtener resultados óptimos. “La unión hace la fuerza. La capacidad de éxito del proyecto es mucho mayor cuando todos aportan sus experiencias y sus conocimientos”, manifestaba Belén Domecq. En la misma línea, Pablo Carvajal habló de la importancia de colaborar desde la concepción del proyecto: “En el propio concepto deben participar ambos profesionales, es una cuestión de comunicación. Una obra sale bien si en ella colaboran la propiedad, el interiorista y el arquitecto”. Visión por compartida por el interiorista Tomás Alía, para quien “si un proyecto está bien parido desde el principio, la conclusión será buena”.
No obstante, los expertos aportaron sus propias experiencias a este ideal de colaboración. Así, Pascua Ortega introdujo el matiz de la “actitud”, de cómo ve un mismo elemento cada profesional. “En una obra yo adopto una actitud de interiorista –explicaba Pascua-. No quiere decir que el arquitecto no piense en ello, pero él ve una ventana desde un punto de vista distinto del que lo veo yo”. Por su parte, Marta Caveda destacó la importancia de la organización de un grupo y de la figura del jefe de proyecto. Labor que “puede desempeñar un interiorista o un arquitecto en función del tipo de proyecto”.
En cuanto a las tendencias, cada ponente expuso su particular punto de vista, aunque destacó en general la importancia que tiene la capacidad de las obras de perdurar. En este sentido, Belén Domecq explicó que “me gusta trabajar de forma tranquila, en un continente neutro, perdurable en el tiempo. Luego interactúa el elemento decorativo, pero continente de un interiorismo debe ser antitendencia, resolver las necesidades de las personas que lo van a habitar”.
Para Pascua Ortega, se ha producido un proceso de “globalización, incluso de socialización del interiorismo. Antes un decorador era alguien que hacía casas estupendas para ricos. Hoy día, con pocos medios se pueden hacer muchas cosas para tener una vida más cómoda”. No obstante, Tomás Alía rompió una lanza en favor de la “singularidad” de los proyectos: “Me inspiro en la gente, en los países que visito, no en la globalidad”. Por su parte, Marta Caveda valoró positivamente que “hoy en día contar con un profesional no sea algo exclusivo de un determinado estatus social. La gente tiene que vivir en casas pequeñas, pero también quiere tener espacios divertidos y, por qué no, baratos. Como dijo Coco Chanel, el lujo no es lo opuesto a la pobreza”.
Esta intensa jornada terminó con un coloquio abierto a los asistentes, que aportaron al debate experiencia en países como México, la importancia del paisajismo en la arquitectura de interiores y exteriores o un llamamiento por parte de José Antonio Granero, arquitecto y ex decano del Colegio Oficial de Arquitectos de Madrid (COAM) a incorporar la “emoción” al trabajo de los arquitectos. Granero también abordó la cuestión del reconocimiento y la responsabilidad del arquitecto. “En España los arquitectos estamos en libertad bajo fianza –señaló-. Tenemos una responsabilidad personal brutal”. En cuanto a la autoría, reclamó la importancia que tiene para el arquitecto, no por una cuestión “caprichosa”, sino por los derechos morales y económicos que van asociados a la propiedad intelectual. En este sentido, concluyo el ex decano, los interioristas han sabido posicionarse como autores de sus obras. “Caminemos unidos, hablamos de lo mismo”, fue la mejor de las conclusiones a esta jornada sobre arquitectura e interiorismo.