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Productos de protección pasiva contra incendios

Productos de protección pasiva contra incendios: el Reglamento de productos de la construcción y la fiabilidad del marcado CE

El pasado 1 de julio de 2013 entró en vigor el Reglamento (UE) 305/2011 de Productos de la Construcción, que sustituye a la vieja Directiva del año 1989. Tal como le gusta señalar a la Comisión Europea, el nuevo Reglamento es una evolución, no una revolución, en relación a su precursora. El propósito de ambos documentos es efectivamente el mismo: establecer el marco reglamentario, los requisitos y condiciones que deben cumplir los productos de construcción para su libre circulación en el mercado europeo.

La evolución viene del deseo de solucionar las flaquezas de la Directiva en tal aspiración de mercado único y evitar los proteccionismos nacionales que se vienen dando hasta el momento. Para empezar, el rango legislativo de un Reglamento es superior al de una Directiva, abierta ésta a la interpretación de los Estados Miembro. Además, se pretende también clarificar y simplificar algunos procedimientos que se habían ido embrollando en los últimos veinte años, así como definir con mayor precisión las responsabilidades de todos los agentes implicados.

En este último aspecto cobra especial relevancia la Declaración de Prestaciones (DdP) que emite el fabricante, que es el compendio de las prestaciones que el titular del producto en el mercado desea declarar acerca del mismo, sin apreciación ninguna al respecto de la suficiencia o idoneidad de las mismas para el uso previsto, siendo esta tarea de comparación entre prestaciones ofrecidas por el producto y exigencias que le aplican, en función del uso y de la reglamentación propia del país en cuestión, propia del técnico responsable de la obra.

Esta etapa de transición es por lo tanto un buen momento para establecer un balance, entre otros, del trabajo de evaluación y certificación llevado a cabo en el marco de la Directiva, así como de proyectar lo que seguirá siendo en los años venideros bajo el paraguas del Reglamento.

En el marco europeo, el marcado CE es el pasaporte que permite a los productos de construcción ser puestos en un mercado de la Unión. En la mayoría de los casos, dicho marcado se obtiene demostrando conformidad con una norma armonizada, que especifica los requisitos que debe cumplir ese producto. ¿Pero qué sucede cuando para un determinado producto no existe la correspondiente norma?

Para resolver estos casos se formó la EOTA , organización compuesta por institutos de toda la Unión Europea, designados por los Estados Miembro, cuya función principal es la de evaluar productos de construcción que no estén cubiertos por una norma europea, después de haber establecido a nivel europeo las bases para ello. Una vez se han llevado a cabo todos los trabajos y ensayos necesarios, consensuados dentro de la EOTA, se emite el documento resultante de la evaluación , en el que se recogen las características del producto o sistema relevantes para su uso previsto. Dicho documento establece también las bases para la certificación, principalmente el control de la producción, permitiendo el marcado CE y la circulación en el mercado europeo.

El ITeC  es miembro de la EOTA y su labor en el área de evaluación y certificación de productos sin norma armonizada comprende todas las familias de productos definidas en el Reglamento, con especial experiencia en el ámbito de los sistemas industrializados de fachada, productos de protección frente al fuego, anclajes metálicos, tabiquería interior, edificación industrializada e impermeabilización. Este artículo se centra en los productos de protección pasiva contra incendios, ámbito en el que de momento no existen normas armonizadas europeas para ningún tipo de producto.

A modo introductorio, cabe mencionar que el ITeC ha participado a lo largo de la última década en los Grupos de Trabajo de la EOTA especializados en protección contra incendios, encargados de desarrollar y armonizar a nivel europeo los diferentes criterios nacionales para la evaluación de: productos de protección contra incendios (p. ej. pinturas reactivas, morteros de revestimiento y paneles); productos cortafuego y de sellado (p. ej. sellado de penetraciones, de juntas lineales, rejillas cortafuego y barreras en cavidades); y productos retardantes al fuego (p. ej. impregnaciones para elementos de madera). Además de la experiencia acumulada en estos Grupos de Trabajo, el ITeC ha realizado una decena de DITEs de productos de diferentes tecnologías y actualmente está trabajando en nuevas evaluaciones que serán emitidas ya como ETEs. Igualmente, colabora de manera asidua en trabajos de asesoramiento tecnológico a fabricantes del sector.

Tal como se ha indicado, un fabricante de un producto de protección pasiva que desee ostentar el marcado CE deberá obtener en primer lugar un ETE (antes DITE); este marcado CE es, además de una herramienta formal para la comercialización del producto en Europa, una buena herramienta técnica y comercial en otros mercados internacionales extraeuropeos, y también un importante valor añadido para el producto y el fabricante que lo obtiene, particularmente en el mercado nacional.

Hasta el momento en España, aunque tal vez esto cambie próximamente, la reglamentación exige únicamente que el fabricante disponga de los informes de ensayo y clasificación de la resistencia al fuego. Por lo tanto, legalmente no es necesario que su producto ostente el marcado CE ni esté bajo ningún esquema de certificación, a pesar de su relevancia para la seguridad en los edificios. Pero, en realidad, este tema no debe mirarse meramente como un asunto legal o administrativo, ya que también afecta a la fiabilidad de la especificación técnica sobre la que se basa el diseño y la construcción del edificio.

Comparemos, por ejemplo, dos pinturas intumescentes para protección de estructuras de acero que se comercialicen en España: una con DITE y marcado CE, la otra sin. De la primera, al estar bajo un esquema de certificación, sabemos que todos los ensayos han sido realizados con muestras representativas de la producción, tomadas por una tercera parte independiente. Esto sucede con todas las características necesarias para la evaluación del producto en condiciones de uso final, no sólo la resistencia al fuego. En cambio, en el segundo caso de una pintura sin marcado CE, disponemos de unos resultados de ensayo de una muestra no controlada, es decir, de un material que llegó un día al laboratorio sin saber nada más de él. Por lo tanto, la confianza que podamos tener al tomar unos datos u otros para el diseño de la protección no parece ser la misma.

En el proceso del DITE se evalúan además otros factores relacionados con la resistencia al fuego que habitualmente quedan olvidados, como por ejemplo el comportamiento de la pintura aplicada sobre distintas imprimaciones o la influencia de las capas de acabado en la intumescencia del material reactivo. Normalmente, los ensayos de fuego se realizan con una única imprimación y sin aplicar ningún acabado. Sin embargo, en obra casi siempre se comprueba la presencia de distintas imprimaciones y de un acabado, ya sea decorativo o de protección ambiental. Pero ¿qué evidencias tenemos de que esa imprimación o acabado no afectarán a la resistencia al fuego? En ocasiones jugamos la baza de las pocas posibilidades de que llegue a producirse un incendio.

Especialmente importante resulta también la evaluación de la durabilidad del sistema ante diferentes condiciones ambientales que, en el marco del DITE o ETE, evalúa la conservación de la protección frente al fuego tras unos ciclos acelerados de envejecimiento, diseñados en función de la exposición ambiental prevista. Porque ¿de qué sirve conocer la resistencia al fuego en el momento puntual del ensayo, si no sabemos que esa protección se va a mantener cinco años después?

Finalmente, el control de producción establecido, unido al proceso de certificación y a las auditorías de seguimiento por parte de un Organismo Notificado, permite alcanzar una mayor garantía en cuanto al aseguramiento permanente de las prestaciones declaradas.

El proceso de obtención del DITE (o ETE) y el subsiguiente marcado CE resulta un camino muy exigente para el fabricante, quien también debe entenderlo como una oportunidad de mejora. Con todo ello, la credibilidad de un producto de protección contra incendios con marcado CE parece distinguirse notablemente respecto a otro que no lo tenga.

Volviendo a la entrada en vigor del nuevo Reglamento, cabe mencionar algunos aspectos transitorios relevantes, como que un DITE emitido antes del pasado 1 de julio puede ser utilizado como ETE hasta el fin de su periodo de validez (5 años), o que un producto conforme a la Directiva antes de la misma fecha, se considerará también conforme al Reglamento. Es decir, existe una continuidad en cuanto a los trabajos realizados. Igualmente conviene aclarar que, a pesar de los cambios introducidos en las reglas del juego, los procesos de evaluación no han variado en lo fundamental y, por lo tanto, toda la experiencia técnica acumulada en estos años de trabajo bajo la Directiva sigue teniendo el mismo valor en el nuevo marco. Aunque los engranajes institucionales europeos puedan resultar en ocasiones pesados, tanto el ITeC como la EOTA están en condiciones de proseguir sin interrupción con su objetivo de contribuir al mejor conocimiento de los productos de construcción, y alcanzar así una mayor seguridad y confort en los edificios que habitamos.

Alberto Diego Cort%C3%A9s ITeC 0Alberto Diego Cortés es Responsable de proyectos de protección pasiva de la Unidad de Calidad de Productos del ITeC – Instituto de Tecnología de la Construcción de Cataluña

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