El ‘tsunami financiero’ que nadie esperaba

A medida que ha ido transcurriendo el ejercicio que está cerca de finalizar el horizonte económico internacional se ha ido ensombreciendo como consecuencia de la desconfianza generalizada en el sector financiero y las consecuencias del consiguiente credit crunch. Los gobiernos y los bancos centrales intentan que vuelva la confianza, pero ésta tarda siempre poco en perderse y mucho en recuperarse.

Texto: Alejandro Díaz

Las acciones coordinadas de los bancos centrales, las reuniones multilaterales como la celebrada en Washington del G-20 y los planes de emergencia financieros han buscado, casi desesperadamente, en el segundo semestre del año, tranquilizar los mercados y templar los efectos de sobre la economía de la crisis financiera más dura desde la Gran Depresión. La desconfianza sigue presente en los mercados, como prueba que ni siquiera el recorte global de los tipos de interés oficiales del pasado 7 de octubre consiguió el efecto deseado, ya que el Euribor y los tipos de interés reales decidieron no seguir por el momento las referencias oficiales y apenas disminuyeron de forma inapreciable para el consumidor final, al tiempo que las bolsas de todo el mundo seguían bajando.  

Unos días después, eso sí, la acción concertada de todos los gobiernos de la eurozona con un paquete de medidas tendentes a asegurar el funcionamiento de las instituciones financieras, aportando liquidez y recapitalizando algunas entidades, consiguió calmar, al menos momentáneamente, los mercados bursátiles, ya que días después volvieron las bajadas. Vivimos y viviremos tiempos convulsos en las bolsas, ya que muchos departamentos de estudio descuentan una recesión (dos trimestre consecutivos de crecimiento económico negativo) y mientras el dinero no vuelva a circular en el sistema por la parálisis del mercado interbancario, es evidente que estamos abocados a nuevas tasas de crecimiento negativo como las que ya sufren España, Alemania, Italia, Japón, Estados Unidos y otros países de la OCDE.

Y es que, como hemos recordado en estas mismas páginas de análisis en meses anteriores, nos enfrentamos en esta ocasión a una crisis de gran complejidad…

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